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Exigen a la quesería de Arico 130.700 euros de una subvención que no justificó

La industria, antes de su cierre en 2010. / DA

V. P. | Arona

La Viceconsejería regional de Agricultura y Ganadería reclama a la Quesería de Arico la devolución de 130.779 euros de una subvención que recibió en 2008, de fondos europeos Feaga, cuyo empleo no justificó esta sociedad cooperativa, que cerró sus puertas en 2010 estrangulada por una deuda millonaria.

El Boletín Oficial de Canarias (BOC) publicó la resolución del Gobierno canario por el que se incoa este expediente de reintegro, debido a que la Intervención General no ha podido comprobar si las ayudas concedidas a la Quesería de Arico en 2008 se aplicaron a la finalidad para la que fueron otorgadas.

En el dictamen del servicio fiscalizador consta que esta cooperativa “no lleva una contabilidad en la que figuren las cantidades de productos frescos de leche de cabra y oveja obtenidos diariamente en su industria, el origen de la materia prima utilizada, así como tampoco una contabilidad pormenorizada de las entregas de los ganaderos inscritos en el REGA [Registro General de Explotaciones Ganaderas], la cual debería incluir para cada uno de ellos, de acuerdo con lo establecido en la normativa en vigor, el nombre, dirección, NIF, número del [citado] registro y las cantidades de leche compradas mensualmente”. Los interventores públicos constatan que la quesería carece ya de actividad comercial o industrial, y que sus instalaciones “se encuentran cerradas sin actividad y sin personal”. Los funcionarios añaden que conocen “por los medios de comunicación” que, debido a “graves problemas financieros”, en el verano de 2010 CajaCanarias embargó las instalaciones y la sacó a subasta.

A la quesería se le exigen además los intereses devengados, y sus representantes tienen 15 días hábiles, contados a partir del siguiente al que reciban la notificación, para comparecer en el expediente y presentar alegaciones.

En el anuncio del BOC se advierte a la sociedad de que “la obligación de reintegro que pudiera acordarse no exime de las demás responsabilidades en que hubiera podido incurrir”.

La quiebra de esta cooperativa supuso un duro golpe no sólo para los 18 trabajadores que perdieron su empleo sino para numerosos ganaderos del Sur, que desde entonces tuvieron como única salida la venta de su producción a la Quesería de Benijos, situada en La Orotava.