Feliz 8 de marzo, feliz igualdad > Miguel Ángel Pérez Hernández

Muchas voces se alzan en torno a la fecha del 8 de marzo para poner sobre la mesa los datos, cifras y estadísticas que dibujan el panorama de la igualdad entre hombres y mujeres en nuestro Archipiélago. Resulta, sin duda, necesario aprovechar el tirón mediático de la conmemoración, pero también sería interesante que su fuerza no se diluyera pasados estos días, sino que tuviéramos siempre presentes esos datos, sus debilidades y fortalezas, para construir una igualdad real y efectiva desde nuestro día a día.

Los avances que se han materializado en este campo, tanto por la presión legislativa como por el propio devenir de la sociedad de nuestro país, han transformado de forma drástica el panorama social de España y de Canarias. Gracias al esfuerzo incansable de las mujeres y los colectivos en los que se han ido organizando, la igualdad se ha incorporado a la agenda de lo público como una parte natural de la acción política, y cada vez más hombres se unen a la demanda de una mayor igualdad, y demuestran con gestos el alcance de su implicación. Pienso, por ejemplo, en los padres que se acogen al permiso de paternidad, convencidos de que en la crianza de los hijos deben tener más presencia.

La batalla, pues, no sólo deben librarla las mujeres, que han sido lógica punta de lanza en la consecución y defensa de sus derechos, sino que involucra a toda la sociedad. Pelear contra el machismo es una tarea en la que todos los ciudadanos debemos emplear nuestras mejores armas: repudiar a quien discrimina, denunciar a quien maltrata, censurar con nuestro desprecio y nuestra indiferencia a quienes sostienen, aunque lo cobijen con un paraguas ideológico, que las mujeres deben ser confinadas a un espacio determinado, a unas tareas determinadas, a un estatus determinado.

En el organigrama del Cabildo Insular de Tenerife, Educación, Juventud e Igualdad están englobadas dentro de la misma área, de una forma no casual ni caprichosa. Se interrelacionan muy claramente, ya que la Igualdad se aprende, y por lo tanto, es eje fundamental de las actuaciones que se puedan desarrollar desde Educación y Juventud. Las actitudes discriminatorias no son inevitables; todo lo contrario, pueden prevenirse desde la escuela y entre los más jóvenes, para desterrar patrones de conducta que, por aprendidos y heredados, siguen dando pie a situaciones de desigualdad y violencia en la etapa adulta. El gran paso en el camino hacia la igualdad se da cuando se implica a los más jóvenes, y eso es algo que desde el Cabildo Insular de Tenerife tenemos meridianamente claro. El 8 de marzo es un día, pero tenemos a disposición de la igualdad los 364 restantes del año. Vivamos y construyamos la igualdad en cada jornada de nuestra vida, y haremos de ésta una sociedad mejor y más justa.

*Consejero de Educación, Juventud e Igualdad del Cabildo Insular de Tenerife