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La Carta Magna, un kiosco y dos siglos de historia

La plaza de la Constitución, también conocida como plaza del Kiosco, es un referente importante en la historia del municipio. / MOISÉS PÉREZ

GABRIELA GULESSERIAN | La Orotava

Originariamente tuvo el nombre de Explanada o Llano de San Roque, un trozo terreno en cuyas proximidades se encontraba la ermita dedicada a dicho santo y sobre el cual se edificó la actual iglesia de San Agustín, en La Orotava. Popularmente fue conocida como plaza de La Alameda, un nombre que ya pocos recuerdan, debido a la gran cantidad de árboles que la rodean.

También como plaza del Kiosco, debido a la construcción de un espacio destinado a la música que tiene un bar en la planta baja y, en la parte superior, un escenario para que los músicos interpretasen las actuaciones musicales y que aún permanece.

Sin embargo, la denominación correcta del recinto ubicado en el casco histórico de la Villa, con forma rectangular y una superficie de unos 3.000 metros cuadrados, es el de plaza de la Constitución. Su nombre se debe a la Carta Magna Española de 1812, promulgada por las Cortes Generales de este país el 19 de marzo del mismo año, según se deduce de la sesión del Pleno del Ayuntamiento de La Orotava de fecha 8 de octubre de 1822, que se guarda entre los documentos que atesora el Archivo Municipal.

Se trata de la primera Constitución promulgada en España, además de ser una de las más liberales de su tiempo, que mañana cumple su bicentenario. Por este motivo, la institución ha organizado una exposición virtual con 22 imágenes del recinto que se pueden ver en la web municipal villadelaorotava.org.

En dicha sesión, explica la responsable del Archivo, Concepción Perdomo, se presentaron dos propuestas para colocar una losa de mármol en la plaza con su nombre.

En una de ellas, el marqués Don Diego Benítez de Lugo se compromete a pagarlo de su cuenta, mientras que la otra, de Miguel García Benítez, propone colocar la losa de mármol y abrir una suscripción recaudatoria.

Ambas iniciativas fueron aceptadas, según consta en dicha sesión, para hacer así un monumento más decoroso para el pueblo, pero no se sabe con exactitud si llegó a ponerse o no, dado que no se especifica en las actas plenarias de años posteriores.

El desarrollo arquitectónico de la plaza, al igual que su entorno, ha ido modificándose a lo largo del tiempo. El símbolo o elemento singular es el kiosco, construido en 1916, según consta en un expediente del Archivo, que vino a reemplazar a otro de madera que estaba deteriorado.

En 1924, se construyeron en las proximidades los edificios de Casiano García Feo y en 1925, el Liceo Taoro. Posteriormente, en la década de los 60, se levantó el puente y entre 1973 y 1975 se ejecutó una ampliación que supuso la apertura de los locales comerciales que actualmente se encuentran en la parte baja.

Dos siglos para una plaza y un kiosco que constituyen una parte importante del patrimonio y la historia del municipio villero.