opinión >

La modernización de la Justicia > Alejandro Parrés García

Se denomina oxímoron a la figura retórica -muy utilizada en la poesía- en la que se combinan dos palabras o expresiones de significado opuesto, como hielo abrasador o instante eterno. ¿La expresión Justicia moderna es un oxímoron?

Las propuestas que el nuevo ministro de Justicia viene lanzando a los medios de comunicación cada semana, para mejorar la Administración de Justicia, nos hace pensar que va a ser muy difícil evitar que la ciudadanía perciba que modernización y Justicia son términos contradictorios.

Desde el departamento de Justicia del Gobierno de Canarias, sin embargo, creemos que antes de lanzar a la sociedad propuestas poco reflexionadas y participadas es necesario articular una planificación de la política de Justicia para los próximos años que sea solvente y creíble. Esto sólo se conseguirá si está basada en un buen proceso de diagnóstico y de determinación de objetivos concretos y coherentes en el que participen todos los grupos de interés en la Justicia (profesionales del sector, agentes y operadores jurídicos, distintas instituciones con competencias directas o relacionadas y la sociedad en general).

Lejos de considerar que en la apertura del mes de agosto de los juzgados o la celebración de matrimonios y divorcios por los notarios se encuentren las claves para paliar las grandes deficiencias del Sistema de Justicia creemos necesario articular un conjunto de programas, proyectos y objetivos alineados en torno a tres grandes ejes estratégicos: hacer de la Justicia un servicio público eficaz y orientado a las personas, desarrollar una gestión eficiente de los recursos e incrementar el valor de su capital humano a fin de contar con un personal cada vez más cualificado y motivado.

En este proceso de planificación estratégica, que próximamente se presentará, se pone especial énfasis en la definición de un conjunto de indicadores que sirvan para medir el grado de consecución de los objetivos y la evaluación de ésta política pública. Fieles al principio “lo que no se mide no se puede gestionar”, intentamos desarrollar un gerencialismo público que gane credibilidad gracias a la rendición de cuentas ante la sociedad, conscientes de que la transparencia de la gestión pública es el mejor antídoto para combatir muchas de las opiniones desfavorables que hoy en día se vierten sobre lo público desde la más absoluta ignorancia sobre la complejidad específica que tiene su gestión.

Resulta verdaderamente preocupante que el ministro no haya hecho alusión aún -como aspecto nuclear para esta legislatura- al despliegue del modelo de la Oficina Judicial y Fiscal que introdujo la Ley Orgánica 19/2003, de 23 de diciembre, para dar cumplimiento al Pacto de Estado para la Reforma de la Justicia suscrito por los principales partidos políticos de nuestro país en mayo de 2001.

La reforma novedosa de la Oficina Judicial y Fiscal que contempla dicha ley la recogemos en el Gobierno de Canarias como uno de los programas de actuación de mayor impacto estratégico y supone un reto formidable que habrá de acometerse de forma progresiva en los próximos años. De ello depende que la expresión Justicia moderna no parezca un oxímoron.

*Director general de Relaciones con la Administración de Justicia del Gobierno de Canarias