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La Palma y su modelo turístico (y II) > José Luis Perestelo

El pasado viernes les hablaba del modelo turístico para las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro, y de mi preocupación por su escasa implantación. Hoy, continúo intentando arrojar luz sobre las razones del alejamiento de la filosofía que lo impregnaba. Van a cumplirse cinco años de la aprobación, en lo esencial, del Plan Territorial Especial Turístico y, pese a que se suponía que los planes de ordenación debían estar ya adaptados, hasta el presente solo cuatro municipios han hecho sus deberes: Puntagorda, Tijarafe, Los Llanos de Aridane y Breña Alta, cuyos planes están adaptados y en vigor desde el año pasado.

¿Qué pasa con los diez restantes? No es momento para analizar las razones de esta situación que son muchas pero difícilmente se podrá explicar a los ciudadanos, al pequeño inversor o a quien tenga que regularizar su situación, el por qué se puede realizar una actuación turística aislada en el medio rural en esos cuatro municipios y no es posible en los otros diez. Aprovecho este espacio para desear éxito a los que han posibilitado ese desarrollo económico y pido a los otros que trabajen con celeridad en conseguir el mismo estado.

Ahora yo me preguntó. ¿Por qué hay que hacer cambios en el PTET? ¿Por qué hay que elevar el número de plazas? ¿Por qué hay que acortar distancias? ¿Por qué hay que modificar no sé cuantas cosas, tocar aquí o allí de esa ordenación con el único fin de adaptarla a determinados intereses? Si esto es así, tal y como refleja la prensa, mal vamos. Esto ya lo he vivido y confieso que es difícil mantener la firmeza aunque, en momentos así, hay que tener los arrestos suficientes para evitar esa perversión de un buen modelo.

La cuestión ahora es quién va a protagonizar los cambios. ¿Quizás son esos que nunca han creído en el modelo planteado? Sería penoso. ¿Esos diez municipios que no han hecho sus tareas? ¿Los cuatro que han cumplido? Ninguno de ellos tiene elementos de juicio suficientes para semejante demanda, ni siquiera los que ya tienen aprobados sus planes porque menos de un año de rodaje no aporta la experiencia suficiente.

Las bondades del modelo son muchas y, pese a lo que muchos piensan, no propone una riña sino una convivencia pues concilia el turismo de corte convencional con el turismo integrado en el medio rural de la isla.

Estamos en momentos en los que no nos podemos permitir destruir lo conseguido sino que debemos mejorar las herramientas que tenemos y nadie debe oponerse a mejorar la planificación con las correcciones necesarias, ojo, correcciones, que en esta isla puede llegar a ser muy feroz a la hora de criticar lo ya hecho y destruir es muy fácil.

Insisto, sigo defendiendo para mi isla el modelo territorial turístico planteado y el tiempo me dará la razón porque necesariamente hace falta tiempo. Es cierto que la planificación territorial turística que establece el PTET no lo es todo pero resulta capital saber lo que se puede hacer en el territorio deducido del respeto a los valores ambientales.
Hay otras tareas de planificación sectorial que no se han realizado y hay que reconocer que hay años perdidos. El estudio de nuestros recursos y su puesta en valor, la concepción de los productos turísticos más adecuados, la profesionalización del sector, entre otras cuestiones, son tareas necesarias pero son materia específica de otro escenario más allá de lo que el PTET ya aborda.

Debemos aprender a separar aureolas de nubes cargadas de agua, así nos daremos cuenta de que todas las actuaciones del PTET tienen nombre y lugar y ninguna se ha realizado, lo que no puede atribuirse al plan pero nos da la pauta para entender que constituyen operaciones que, en su mayoría buscaban rentabilidades de negocio inmobiliario y que La Palma no debe estar dispuesta a conceder. La virtud que atribuyo al PTET es la de abrir múltiples posibilidades para proyectos turísticos reales en las que el juego especulativo con el suelo no tiene cabida.

Todo lo expuesto en estos artículos no entra en contradicción con dar la bienvenida a cualquier inversión que acepte nuestras reglas del juego, las que hemos puesto nosotros, los palmeros, a los que animo para que, en común esfuerzo, podamos superar las dificultades actuales y convertirnos en referente de progreso, como así ha sido históricamente, con nuestro tesón y laboriosidad. Deseo para este año que se cumplen los diez años de gestación de este modelo turístico para la isla, que seamos capaces todos de ir en la misma dirección, que lo defendamos e impulsemos.

José Luis Perestelo es Diputado autonómico de CC por La Palma