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Las dos caras del debate > Ana Oramas

El debate sobre el estado de la nacionalidad ha servido para escenificar que existe un gobierno con una radiografía clara sobre cuál es la situación de Canarias y que conoce cuáles son las recetas que necesita nuestro Archipiélago para salir cuanto antes de la crisis y, por otra parte, en las antípodas, se situó un Partido Popular que optó por radicalizar su discurso y cerrar las puertas a cualquier tipo de acuerdo por una cuestión partidista.

Canarias es una Comunidad Autónoma con una de las tasas de paro más elevadas del Estado y nuestra economía y los desempleados reclaman que exista la mayor sinergia entre el Gobierno de Canarias y el Gobierno del Estado para que se encaucen las políticas que nos permitan dar respuesta a la dramática situación que viven muchas familias. Sin embargo, dos no dialogan si uno no quiere y, en este sentido, me preocupa que el PP haya dejado claro en el Parlamento de Canarias que “o nos sumamos a las reformas de Rajoy o nos quedamos fuera”.

El bochornoso espectáculo ofrecido por algunos diputados del Partido Popular, que en algún momento del debate optaron por patalear y gritar en lugar de escuchar, me preocupa especialmente. Los ciudadanos esperan de sus representantes que debatan y ofrezcan soluciones, pero lamentablemente el PP optó por un discurso devastador y muy distante de la realidad que vivimos.

Nuestro portavoz en el Parlamento, José Miguel Barragán, sacó durante el debate el programa electoral con el que el PP se presentó ante los canarios y canarias en los comicios autonómicos del pasado mes de mayo. Un programa en el que el PP apuesta, curiosamente, por la continuidad de la bonificación de las tasas aéreas y la prima a las energías renovables. Este documento pone en evidencia cómo un partido puede dar un giro de 180º en sus propuestas y construir, de la noche a la mañana, un discurso completamente diferente con un solo objetivo: desacreditar y ningunear al contrario. Frente a la actitud mostrada por el PP, el presidente del Gobierno, Paulino Rivero, reiteró su apuesta por el diálogo y ahondó en la necesidad de que Canarias y el Estado alcancen pactos. Esperemos, en este sentido, que Madrid mantenga en los Presupuestos que presentará la próxima semana los convenios plurianuales en materia de infraestructuras y que las asignaturas que queden pendientes se salden por la vía del entendimiento.

En definitiva, las dos caras del debate han situado a un lado a aquellos que trabajan por Canarias y en el opuesto a aquellos cuyo único objetivo es criticar, desacreditar y oponerse, con o sin argumentos, a todo lo que impulse el Gobierno.
Triste, muy triste.

Ana Oramas es Diputada nacional de Coalición Canaria