SARA PIZZINATO > PORTAVOZ ENERGÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO GREENPEACE

“Las energías renovables son un negocio para la ciudadanía”

Sara Pizzinato, ante la sede de la presidencia del Gobierno canario en Santa Cruz de Tenerife. / SERGIO MÉNDEZ

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

La autorización del ministro José Manuel Soria a Repsol para que investigue si existe petróleo en aguas próximas a Lanzarote y Fuerteventura está haciendo correr ríos de tinta. En la lucha contra las prospecciones, la organización ecologista Greenpeace es un aliado estratégico del Gobierno canario.

-¿Cuál es el coste para Canarias de estas prospecciones?

“El coste es totalmente inasumible. Si hay un vertido, los sectores de la pesca y el turismo se verían gravemente perjudicados. Además, al ser una región alejada de la Europa continental, transcurrirían días hasta que llegaran los barcos necesarios para hacer frente a la catástrofe”.

-¿Qué salida comercial tendrían esos recursos?

“Ni Repsol sabe lo que puede sacar de esa bolsa geológica que se ha visto a través de los sondeos acústicos, que son como una ecografía del subsuelo”.

-¿Cuáles son las alternativas?

“Disponemos de capacidad para sustituir las fuentes fósiles y del potencial suficiente en eficiencia, inteligencia y renovables como para cubrir la totalidad de la demanda de energía, no solo la del petróleo. De aquí a cuarenta años dejaríamos de ser dependientes del extranjero y no pagaríamos una factura bestial. Y, encima, con emisiones cero de CO2”.

-Pero eso no es negocio…

“Las renovables no son un negocio para Repsol, pero sí para la ciudadanía. Ese es el punto más fundamental. ¿Por qué tenemos que pagar unos riesgos para que se lucre una empresa? Dos décadas después de la instalación del primer parque eólico en España, los molinos son veinte veces más potentes y mucho más baratos. Los pozos de Canarias jamás sustituirán el 8% de la demanda española de petróleo”.

-¿El Gobierno no se ha dado cuenta?

“Pues, parece que no. Las poderosas presiones a las que está siendo sometido le impiden ver que hay unas alternativas viables económicamente, técnicamente posibles y mucho más ventajosas desde un punto de vista social, medioambiental y, cómo no, económico”.

-Esta autorización coincide con el fin de las subvenciones a las renovables…

“Eso forma parte de un pensamiento energético obsoleto, en lugar de admitir que las renovables ya son más baratas en las mismas islas Canarias que las convencionales para producir electricidad. De hecho, la competencia se mantiene porque en la tarifa eléctrica pagamos una subvención a las centrales térmicas de gas o de fuel del Archipiélago. Por eso, no es entendible que lo primero que haga el Ministerio de Industria sea paralizar las renovables y abrir las aguas territoriales para nuevos pocos de petróleo”.

-¿Acaso el Ejecutivo canario es ecologista?

“Desconozco si el Gobierno de Canarias es más o menos ecologista. Lo que sí está claro es que no hay matices. Por lo menos, así nos lo ha expresado Paulino Rivero. Estamos satisfechos, porque, si Canarias se opone de manera vehemente, otras comunidades autónomas afectadas por proyectos de pozos de petróleo en aguas profundas, como Valencia, Baleares [estas dos, gobernadas por el PP] y Andalucía, también podrían animarse”.

-Crearía un precedente, ¿no?

“Sería un precedente interesante de lucha en la calle para defender las energías limpias frente a las sucias. Este es el momento de escoger el modelo. Invertir ahora en unos pozos de petróleo que funcionarán dentro de unos quince años es hipotecar nuestro futuro para que dependa de ese petróleo. Rivero nos reveló que su Gobierno está conversando con el de la Comunidad Valenciana para hacer un frente común”.

-La Generalitat de Valencia es del mismo signo político que Soria.

“Pero se ha opuesto fuertemente, tanto con Camps como con Fabra. Y Baleares, con el PSOE y con el PP”.

-¿Qué es lo que da más miedo?

“En la fase de catas es cuando hay mayor posibilidad de una pérdida de control del pozo y, por lo tanto, de vertido. Es como pinchar un balón. De allí sale todo a presiones y temperaturas elevadísimas”.

-¿Eso fue lo que ocurrió hace dos años en el golfo de México?

“Exactamente. Habían hecho la primera cata y les gustó lo que encontraron. La válvula de seguridad no funcionó”.

-¿Ese accidente podría repetirse aquí?

“Sí. Las profundidades son mayores y no se ha arreglado el problema de las válvulas”.

-¿Cuándo comenzarían los pinchazos en aguas cercanas a Lanzarote y Fuerteventura?

“Mínimo, un año”.

-¿En Bruselas tendrán que decir algo al respecto?

“Hay un compás legislativo”.

-¿En quién recae la responsabilidad en caso de vertido?

“En España, Capitanía Marítima asume el 100% de la responsabilidad de la respuesta y de la limpieza, con dinero público”.

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“Soria se lo ha tomado como algo personal”

Con inusitada celeridad, José Manuel Soria recibió hace unas semanas a una delegación de Greenpeace. “La verdad es que nos sorprendió”, comentó el ecologista Carlos Bravo. “A diferencia de Miguel Sebastián, el actual ministro de Industria y Energía nos abrió la puerta de su despacho y se mostró dialogante. Es más, comprendió nuestros argumentos sobre las renovables y las nucleares. Pero cuando nos referimos a los pozos de petróleo se le encendieron los ojos. Era como si fuera lo único que realmente le interesaba de esa reunión. Nos confesó que se trata de una apuesta personal suya. A partir de ahí fue como si habláramos con las paredes”.

Una de las justificaciones para permitir las prospecciones es que Marruecos lo va a hacer. “Parece un juego de niños”, criticó Bravo.

El coordinador del área de energía y cambio climático de Greenpeace recordó que, en la época de Aznar, “el ministro Rato convenció a las autoridades marroquíes de que paralizara la construcción de una central nuclear en Tan Tan mediante la entrega de ayudas tecnológicas para un parque eólico”.

Carlos Bravo está convencido de que ahora sería factible un pacto similar. “La diplomacia debería moverse en esa dirección”, resaltó. “Al país vecino le vendría muy bien la colaboración española para el desarrollo de las infraestructuras turísticas, por ejemplo. No olvidemos que el daño sería igual a un lado y al otro”.

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