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Las fuerzas de seguridad tras la pista de Yéremi Vargas, Sara Morales y al menos otros diez menores más

EFE | Las Palmas

Las fuerzas de seguridad intentan esclarecer qué es lo que ha ocurrido con el niño canario Yéremi Vargas, quien contaba con 7 años de edad cuando desapareció, pero también con, al menos, otros once menores, cuyo rastro también se perdió hace años por causas desconocidas.

Yeremi Vargas desapareció cuando jugaba con sus dos primos en un solar junto a la casa de su abuela, en la localidad de Vecindario (Gran Canaria). De eso ya hace cinco años.

Mucho tiempo antes, en junio de 1986, desapareció Juan Pedro Martínez cuando el camión cisterna que conducía su padre y que transportaba ácido sulfúrico sufrió un accidente en la bajada del puerto de Somosierra.

Sus padres murieron en el acto, pero nunca se localizaron los restos del pequeño, como tampoco lo fueron los de David Guerreo Guevara, el llamado niño “pintor de Málaga”, quien salió de su casa en abril de 1987 para acudir a una galería de arte, pero jamás se le volvió a ver.

Tampoco se sabe nada de Virginia Guerrero Espejo y su amiga Manuela Torres Bujefa, que tenían 14 y 13 años, respectivamente, cuando desaparecieron el 23 de abril de 1992.

Las dos, vecinas de Aguilar de Campoo (Palencia), aprovecharon que ese día era festivo en la comunidad castellano-leonesa para trasladarse por ferrocarril a la localidad cántabra de Reinosa.

A última hora de la tarde se las vio haciendo autoestop para regresar a sus casas y, según algunos testimonios, pudieron haber sido recogidas por un automóvil de color blanco, pero nunca se volvió a saber de ellas.

En octubre de ese mismo año desapareció de una clínica de Alfaz del Pí la menor de 17 años Gloria Martínez. Había ingresado en el centro para someterse a un tratamiento psiquiátrico. El personal del centro alega que la joven desapareció la misma noche del ingreso tras intentar saltar la valla del hospital

Cinco años después, el 9 de marzo de 1997, otra joven de 16 años, Cristina Bergua Vera, vecina de Cornella (Barcelona), también desapareció. La última persona que la vio fue el joven con el que salía, quien aseguró haberse despedido de ella en la carretera de Esplugues de Cornellá.

No hay noticias sobre su paradero, como tampoco las hay desde abril de 2006 del niño de 13 años Josué Monge García, quien no llegó a casa del amigo al que se dirigía en bicicleta en Dos Hermanas (Sevilla).

Ese mismo año se perdió la pista de Sara Morales, cuando contaba con 14 años y se dirigía desde su casa en el barrio de Escaleritas, de Las Palmas de Gran Canaria, a un centro comercial.

También hace cuatro años desapareció cuando iba a su casa, en Mijas Costa (Málaga), la joven irlandesa de 15 años Amy Fitzpatrick. Amy salió de casa de una amiga, en la urbanización Calipso, donde fue vista por última vez.

Del paradero de Ruth y José tampoco se sabe nada: Los dos hermanos, de 6 y 2 años, respectivamente, desaparecieron en Córdoba el pasado 8 de octubre.

El padre, José Bretón, dice que los perdió de vista “un momento” cuando jugaban en el Parque Cruz Conde de Córdoba. El 18 de octubre fue detenido y posteriormente ingresó en prisión.

El matrimonio formado por Ruth Ruiz y José Bretón había iniciado los trámites de separación quince días antes de que desaparecieran los niños.