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Nacionalismo hispano y unidad>Manuel Iglesias

Uno de los asuntos debatidos en estos días ha sido el comentario de Paulino Rivero sobre una alianza con Cataluña y Euskadi frente al Gobierno central, por el tema de los recortes.

La información se dedujo de un comentario en el blog de Rivero y le ponía paisaje el que éste acudía a Barcelona a pronunciar una conferencia organizada por el Forum Europa, que es una variante del Nueva Economía Forum, organización en la que habló hace unas semanas José Manuel Soria, pero en Madrid, donde tocó el vidrioso tema de las prospecciones petrolíferas en aguas próximas a las Islas

Rivero en Cataluña se entrevistó con el presidente de la Generalitat, Artur Mas, lo cual parece un lógico encuentro de cortesía, y al término hubo las habituales declaraciones en las que se realzaron las coincidencias, el apoyo mutuo a las respectivas reivindicaciones territoriales, etcétera. Pero eso y nada, a efectos prácticos, viene a ser lo mismo, más allá de los titulares de prensa en el momento.

A pesar de que todos se califiquen como nacionalistas, en la realidad catalanes y vascos hacen la guerra por su cuenta alejados del resto. Por la esencia de su concepto de autogobierno y su cada vez menos oculta búsqueda del fin de una independencia con más o menos lazos con el resto del territorio, no creen que les corresponda tener solidaridad política con cualquier parte de ese territorio, salvo que sea en un objetivo propio. En sí, lo del nacionalismo de un tercero le es un poco ajeno.

Les interesará Canarias en tanto pueda ser instrumento de un fin referido a sí mismos, pero no porque ellos se pongan al servicio de un interés canario importante. Todo lo más llegarían a un quid pro quo en el que tendrían la parte del león en su reivindicación.

La historia demuestra que muy pocas veces ha habido acuerdo entre los nacionalismos hispanos en los que se incluyera el Archipiélago con protagonismo. Hubo algún pacto en cuestiones electorales al Parlamento Europeo en busca de un respaldo electoral suficiente para obtener representación, pero en el mejor de los casos con un sistema de escaño time sharing, a tiempo compartido y cada cual con su agenda y sin conexión de ellas entre sí.

Organizar coaliciones sólo en contra de algo no suele ser una buena amalgama a la hora de conseguir resultados que beneficien a los ciudadanos y no sólo a las estrategias circunstanciales de líderes de partidos. Teniendo en cuenta que CC ha estado hasta hace poco con el PP, ahora está con el PSOE y habla de caminar seguidamente con los nacionalismos catalanes y vascos, la cosa es para confundir un poco.

Con el añadido en esta ensalada de frutas de que hoy CiU tiene el apoyo del PP en iniciativas parlamentarias en Cataluña y se alía con los populares en otras del Gobierno en Madrid.

Este entorno no parece tener los mejores mimbres para unas buenas cestas.