punto y final a la convergencia >

“Ojalá no tuviéramos razón”

Manolo Gómez no apoya la gestión de la directiva del Tenerife Baloncesto. / DA

JOSÉ ANTONIO FELIPE | Santa Cruz de Tenerife

“El tiempo acaba poniendo a cada uno en su sitio. La Fundación no era tan mala y los argumentos expuestos son tan importantes como para decantarnos a favor o en contra del consejo de administración del Tenerife”. Manolo Gómez, presidente en funciones de la Fundación Canaria de Baloncesto de Tenerife, tiene claro que el órgano al que representa actuó de manera correcta en todo el proceso convergente.

Para Gómez, la decisión “quizás ha tardado algo”, pero tiene claro que “el tiempo lo han marcado los técnicos del Cabildo”. “No nos da ninguna pena, al contrario. El expediente está abierto, no sé si se podrán subsanar los errores cometidos en el pasado, pero el Cabildo, principal involucrado en todo esto por la cantidad de dinero dada a ambos clubes, se ha posicionado claramente”, apunta.

Fran Padrón, presidente del Tenerife Baloncesto, salió al paso de las acusaciones indicando que todo se debía a “cuatro tecnicismos”, algo con lo que Manolo Gómez no está nada de acuerdo. “Como patrono de la Fundación dejo constancia de una cosa: hace más de un año y medio se aprobó por unanimidad en la Junta de Accionistas del Tenerife Baloncesto llevar a cabo el Plan de Convergencia. En ese documento estaban claramente marcados los tiempos, los objetivos y las cantidades a aportar. Como fundación siempre apoyamos ese plan y el consejo de administración del Tenerife Baloncesto fue el principal valedor del mismo. Todo estaba muy claro: había que sanear la entidad y llegar a un acuerdo con el Canarias”.

Lo cierto es que un año y medio después nada parece haber variado a la hora de acercar posturas entre clubes y llevar a cabo el saneamiento de la SAD. “Creo que incluso se ha ido a peor en algunos aspectos. La Fundación no podía tolerar eso”.

Por ello, cuestionado acerca de la última Junta Extraordinaria de Accionistas de la entidad blanquiazul, en la que se llegó a hablar de que la Fundación atacaba al Tenerife, Gómez cree que “el tiempo nos ha dado la razón, pero ojalá tuviéramos que pedir perdón y dijéramos que teníamos que apoyar las cuentas”.

Ahora llega un tiempo de incertidumbre. La directiva tinerfeñista tiene un plazo de un mes para presentar alegaciones, aunque todo apunta a que las mismas servirán de bien poco. “No sé qué sucederá con el aval porque la Fundación no debe meterse en nada de eso. Viendo el panorama podemos esperar cualquier cosa. No sé si el consejo del Tenerife puede justificar lo que quiere el Cabildo, pero este plan ya no existe. Se acabó”.