necrológica

Para nuestra amiga Isabel García Gálvez

Para nuestra amiga Isabel García Gálvez
(Almería, 28 de abril de 1963-Tenerife, 23 de marzo de 2012)

Por Lola Serrano-Niza

Se acordarán los lectores de DIARIO DE AVISOS de cuando, tras la primavera árabe de hace ya un año, se inauguró mi columna Desvelos árabes. Pues el impulso definitivo me lo diste tú, que tanto me insistías en que la voz debe pronunciarse en público y alta y qué mejor espacio que la difusión de la prensa. Piensa, Lola, piensa en todas esas mujeres del siglo XIX que crearon y codificaron los manifiestos feministas en sus periódicos y ahí fue cuando apareció nuestro trabajo -que no verás publicado- sobre los discursos feministas orientales encarnados en tu Kalirroe Siganú-Parren y mi Mayy Ziyada. Y es que te estoy viendo ahora mismo entrando por mi despacho con tu sonrisa siempre puesta y ese humor tuyo tan andaluz, diciéndome “este despacho es tan chico que aquí no cabe más que la conversación” y mira que tuvimos conversaciones en ese minúsculo cubículo donde tantos proyectos hicimos, donde te reías porque tú hablabas y yo me empeñaba en anotar todas esas ideas y ahora, Isabel, me has condenado a encontrarme cada día con tantas notas cogidas al vuelo, de cualquier forma (ya conoces mi desorden) para que los proyectos se nos hicieran realidad. De aquellas tantas reuniones científicas que mantuvimos yo regresaba a casa sabiendo mucho más que cuando había salido y se me quedó el hábito, el estrecho hábito establecido de conceptualizar cualquier tema, por nimio que fuese, en un marco amplio de comprensión. Ahí están nuestros debates sobre lo qué es y lo qué no es la filología, de los análisis de discursos que hicimos, de nuestra preocupación por la docencia y por el alumnado. Ahí es donde asomaba tu inmensa generosidad. Esa que ibas desperdigando a espuertas, sin miramiento alguno, te costase lo que te costase porque a la hora de ser generosa tu esfuerzo no tenía límite.

Reviso mi memoria y, mirando hacia atrás, cuántas cosas pergeñamos y ahora son una realidad, ¿te acuerdas? Tantas y tantas ideas… y nosotras dos en el centro de una orbe de creatividad extrema de la que entraban y salían otras personas pero cuyo nodo real estaba en ti. Tus traducciones, tu rescate hacia el prestigio del mundo bizantino y del griego moderno, tu particular visión de la universidad y de la investigación en humanidades, tu increíble y prolífico currículum y todo eso siendo tanto no era nada comparado con lo que eres tú como persona.

De todos nosotros, Isabel, te has ido con el mismo silencio en el que has querido permanecer siempre. Tú, que me animabas a elevar mi discurso en público mientras silenciabas tus propios galardones (como la medalla de oro con la que la ciudad de Atenas te distinguió) me has dejado con una conversación a medias en el fondo de un vacío que ni yo misma alcanzo a poner nombre. Dime tú en qué marco conceptualizaremos ahora tu ausencia, cómo tus hermanas, tu hermano y Juan y Fran y tus amigas podremos reestructurar este universo insular del que tanto te gustaba hablar. Dime con qué fuerzas elevaré mi voz en público y cuándo podré contarte tantos nuevos planes de nuestro queridísimo Instituto Universitario de Estudios de las Mujeres y que todas te echaremos de menos sabiendo, como bien sabes, que la nostalgia puede ser infinita y que esta primavera, Isabel, está ya más que rota para siempre.

Lola Serrano-Niza es Directora del IUEM de la ULL