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Patricia Hernández: “La ministra de Igualdad debe poner en su sitio a Gallardón”

Para la diputada socialista Patricia Hernández, la amnistía fiscal anunciada “es terrible”. / SERGIO MÉNDEZ

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

“Ni una mujer es más mujer por ser madre, ni un hombre es más inteligente por ser ministro”. Ya ha reconocido que la frase se la cedió su compañera de filas Carme Chacón, pero fue ella quien, al espetársela en el Congreso al ministro Alberto Ruiz-Gallardón, se hizo un hueco en todas las páginas de información política de España en una semana marcada por una huelga general y la presentación del esperado Proyecto de los Presupuestos Generales del Estado. Porque Patricia Hernández (Santa Cruz de Tenerife, 1980) se ha colocado en primera fila para ser la diputada revelación del año.

-¿Esperaba semejante interés de los medios de comunicación y redes sociales con referencia a su interpelación al ministro?

“Para nada. En todo caso, pensé que la noticia sería la respuesta del ministro, como suele ser habitual. Lo que pretendí fue ser portavoz de la gente de la calle, y seguramente por eso ha tenido tanto éxito, porque le dije al ministro lo que muchos hombres y muchas mujeres estaban pensando en sus mismas casas”.

-Cierto es que cada vez es menos habitual que un político coincida con el sentir de la calle…

“Lo que hice fue llamar a las cosas por su nombre, nada más que eso”.

-¿Qué le parece la definición del ministro: “La libertad de la maternidad es la que hace a las mujeres auténticamente mujeres”?

“Brutal. No creo que la comparta ni la mayoría de los militantes del Partido Popular, pero tendrían que decirlo públicamente, empezando por la ministra de Igualdad”.

-¿Cree que la ministra de Igualdad, Ana Mato, comparte la definición de Ruiz-Gallardón?

“Mientras no llame al orden a su compañero, me interesa bastante poco lo que piense la ministra, la verdad. Me explico: de qué sirve a los españoles lo que piense en su casa o con sus amigos; lo importante es lo que diga públicamente. Y le reclamo que lo ponga en su sitio”.

-Para sustentar su afirmación, el ministro cita un informe del Centro Económico y Social que indica que las mujeres conciben la maternidad como un riesgo que afecta directamente al ámbito laboral y al desarrollo de sus individualidades. ¿Lo comparte?

“Sí. Por eso hay una huelga de maternidad en España. Pero nada tiene que ver con el aborto. Lo que hay que conseguir es que las que quieran ser madres puedan serlo, y las que no, no. Siendo el informe cierto, el Gobierno de Gallardón lo que pretende es obligar a que sean madres las que no quieren”.

-Ya que me habla de huelgas, cambiemos el tercio. ¿Por qué el PSOE no se sumó al 29-M?

“Porque son los sindicatos los que convocan la huelga, no los partidos políticos. No obstante entendemos todas las razones por las que se convocó la huelga, ya que es una respuesta al profundo ataque a las relaciones laborales en este país. Soy diplomada en Relaciones Laborales [le daba clase la actual consejera autonómica de Empleo, Margarita Ramos] y nada de lo que aprendí está en vigor ahora”.

La diputada socialista Patricia Hernández replicó al ministro Gallardón. / SERGIO MÉNDEZ

-Pero el PSOE fue a trabajar al Congreso ese día…

“Porque el PP activó una huelga a la japonesa y triplicó la actividad prevista para ese día. Inflaron el orden del día de forma filibustera para que no se hablase de lo que pasaba fuera, pero se trataban cosas importantes ese día, y había que estar. Además, nosotros no tenemos derecho a huelga, ni siquiera a coger la baja”.

-Trabajaron, de cualquier modo…

“Cierto, pero ya que insiste le comento que me he puesto en contacto con Gustavo Santana [secretario regional de UGT] para que mi sueldo de ese día vaya al fondo de resistencia sindical relacionado con la huelga general. Tenía que estar en el Congreso porque no tenía derecho a ir a la huelga, pero si hubiera podido me habría puesto en huelga”.

-¿No fue el PSOE el que abrió la puerta al abaratamiento del despido, reduciendo de los 45 días a los 33 en su reforma laboral?

“La situación era complicada y había que hacerlo, pero se garantizaba la flexiseguridad con aquella reforma. Sin embargo, hay muchas diferencias y pongo un ejemplo: nosotros dispusimos que cuando una empresa tuviera pérdidas durante tres trimestres podía realizar un despido objetivo, pero también aumentaba la indemnización por los contratos temporales. Ahora, una empresa puede despedir no con pérdidas durante tres meses sino con disminución de ingresos. Atención, que sencillamente puede ser que gaste menos e ingrese menos y con un céntimo menos ya le sirve para aplicar los 20 días. Es muy distinto”.

-¿Cree realmente que el Gobierno va a cambiar una coma de la reforma laboral, por mucho que las manifestaciones fueran multitudinarias?

“El sentido común me dice que debería hacerlo. Los veo [a los del PP] muy hacia arriba, muy crecidos”.

-¿Tiene margen el Gobierno de realizar tales cambios, habida cuenta las exigencias europeas?

“Es mentira que Europa nos exija una reforma de estas características. La única legislación que coincide con la que impulsa el PP es la de Irlanda, la única. En Alemania está prohibido el despido improcedente, por citar un ejemplo. Lo que se ha hecho en España es copiar lo malo sin adaptar nada de lo bueno. Considero que, en realidad, se aprueba una reforma de estas características para crear una imagen de Mariano Rajoy como un duro en los círculos de poder de la Unión Europea”.

-¿Qué opinión le merece el proyecto de presupuestos?

“Que es muy propio que haya coincidido con el Viernes de Dolores”.

-La subida de impuestos, ¿es la única vía?

“No sólo prometieron que no lo harían sino que están haciendo exactamente lo contrario de lo que dijeron que iban a hacer. Decían que los impuestos creaban paro, que no abaratarían el despido, que no subiría la luz, que no subiría el gas… Y, sin embargo, anuncian una amnistía fiscal para los millonarios. Es terrible”.

-Pero el PP goza de mayoría absoluta porque así lo han querido la mayoría de los españoles…

“Desde luego que han llegado al poder democráticamente, pero cuando la gente les votó no decían lo que en realidad iban a llevar a cabo”.

-¿No está acompañada la crisis económica con una crisis política? ¿Le parece normal que el entonces presidente de las Cortes, José Bono, dijese que para ser diputado era más fácil ser amigo de José Blanco o María Dolores de Cospedal, o sea, de los responsables de Organización de PP y PSOE?

“Pues yo le digo que eso es rotundamente falso, porque yo no soy amiga de José Blanco y soy diputada”.

-Le repito que él entendía que era el camino más fácil…

“Vale, pero en el Partido Popular más y en el PSOE menos. Sí el mensaje es que los partidos deben profundizar en democracia mi respuesta es un rotundo sí. Pero el socialista es, de largo, el más demócrata de los partidos españoles. En el último congreso hemos aprobado que los cargos puedan ser elegidos por los simpatizantes, además de por los afiliados. Y hay que seguir, porque no se pierde nada, porque los partidos deben de hacer dentro lo que exigen fuera”.

-¿No están los españoles desconcertados con sus políticos?

“Sí que hay cierto desconcierto, empezando con el PSOE. Entiendo que nosotros no hemos sabido explicar que realmente hacemos una política de izquierdas. Hay decisiones que no se supieron trasladar a la gente, que se explicaron rematadamente mal. Pero las decisiones que se tomaron no tocaron el Estado de Bienestar, y se mantuvo el buque a flote. Pudimos haber hecho cosas de otra manera…”.

-Como limitar el sueldo a los directivos de las cajas en quiebra…

“Teníamos que haberlo hecho, sin duda”.

-… habilitar fórmulas de pago de las administraciones a sus proveedores…

“Sí, pero no así. Porque el Banco Central Europeo (BCE) no es el mismo ahora que antes, y la realidad es que los bancos están comprando el dinero al 1% y los intereses al 5%”.

-¿No se depende demasiado de Europa?

“No es normal que Mariano Rajoy viaje a explicar a otro gobierno qué presupuestos va a presentar al día siguiente a todos los españoles. ¡Qué dirían si fuera Zapatero!”.

-Hablaba antes de democracia interna en el PSOE, y ahora hay un congreso regional de su partido. ¿Bajan las aguas más tranquilas tras el federal, o habrá oposición contra la actual dirección?

“No estoy en política contra nadie. No cuenten conmigo. Ahora bien, al igual que lo hizo el PSOE, el PSC debe analizar por qué ha perdido las elecciones, muchísimos votantes. Qué hemos hecho mal, porque si seguimos haciendo lo mismo seguiremos perdiendo votantes”.

-¿Pero habrá alternativa?

“Primero que haya debate, y si surge del debate, bueno será. Pero primero el debate”.

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“Esta política va en contra de la natalidad”

La reforma laboral que provocó la huelga general y las manifestaciones del pasado jueves se entroncan con la polémica sobre el aborto sostenida entre el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, y la diputada socialista tinerfeña, Patricia Hernández.

Para ella, precisamente la reforma laboral atenta directamente contra la libertad de maternidad que el ministro asegura defender. “Por ejemplo, la limitación del permiso de lactancia, que antes se podía acumular y ahora tiene que ser al día. También se reduce la jornada para cuidar a los hijos, ya que actualmente las mujeres deciden, es un sistema flexible, mientras que a partir de hora será el empresario quien lo decida. Pero hay más…”

La diputada se toma un respiro para explicar que cuando las mujeres solicitaban una excedencia por cuidado de hijos, al reincorporase a su puesto de trabajo los empresarios recibían una bonificación de 1.200 euros en las cuotas a la Seguridad Social durante cuatro años, pero esto se suprime”.

“Y es que es una detrás de otra” -continúa la diputada-, “porque los planes de igualdad dependen de los convenios colectivos, pero al suprimir los convenios colectivos en la nueva reforma también acabas con los planes de igualdad”.

En definitiva, explica Patricia Hernández, “la mochila de tener hijos en nuestro país la soportan el padre y la madre en el mejor de los casos y la madre en solitario en el peor de los casos. En la anterior legislatura se hizo un esfuerzo para aumentar la natalidad porque el país lo necesita, y ese esfuerzo se dirigió a que el Estado ayudase con esa mochila, y también las empresas. Pero el nuevo Gobierno ha decidido que el Estado se quita de en medio y que las empresas ya verán si quieren, que negocien con ellas. Esta política va en contra de la natalidad”.

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