…y no es broma >

Picadura Trans > Conrado Flores

Hace poco salió a la luz la historia de Ted, un estadounidense de 40 años, casado y con dos hijos, que se ha convertido en transexual tras la picadura de una abeja. Chloe, como se llama en la actualidad, ha manifestado que los cambios que se produjeron en su cuerpo a raíz de este incidente, lejos se resultar un trauma para él, fueron el impulso que necesitaba para convertirse en mujer. Dicha picadura provocó la disminución de los niveles de testosterona en su cuerpo y esto le animó a someterse a una operación de cambio de sexo. Chloe, que se define como una mujer heterosexual, convive actualmente con su exmujer, quien la apoya por completo.

Historias como esta ponen en evidencia la complejidad de la naturaleza humana, la diversidad de relaciones personales de la sociedad actual y lo peligrosas que son la abejas cuando se cabrean. El pobre insecto, que murió poco después del lance, es ahora mirado con una mezcla de asombro y temor por la peligrosidad de su aguijón. No obstante, como ya ha aclarado la propia protagonista del suceso, desde que era muy pequeña le encantaba vestirse como una mujer y no se atrevió mucho antes a mostrarse tal cual era por miedo.

Porque en realidad Ted no se convirtió en mujer por la picadura de una abeja sino porque desde su infancia tenía un conflicto de identidad sexual. Los amantes de la naturaleza pueden estar tranquilos: no existe una relación causa-efecto entre la picadura de las abejas y la transexualidad. Lo que sí existe es el miedo al rechazo y el miedo a no ser aceptado. No debe ser fácil decirle a tus padres que no serás el hombre que ellos esperaban ni decirle a tus amigos que te gusta llevar tacones.

A Chloe mucha gente le reprochará su tardanza en descubrir su identidad sexual después de ser padre de dos hijos. Los más intolerantes pensarán que los pobres críos estarán traumatizados y estigmatizados de por vida. Y luego habrá otros hombres, como lo era Ted, que desearían tener su valentía y su determinación. A ellos sólo les diría que no esperasen a que les picara una abeja.