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Reinventando el futuro: REF

Operación del buque portacontenedores, MSC Lawrence en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. | DA

VÍCTOR PORTUGUÉS CARRILLO | Santa Cruz de Tenerife

Nos encontramos en un momento clave para el porvenir de Canarias; es el momento de establecer las medidas que deben guiar la economía canaria hacia la consecución de los objetivos que toda la sociedad demanda, que es tener las medidas necesarias para que se desarrolle la actividad económica en Canarias y, por lo tanto, sentar las bases para la creación de empleo y de valor añadido en esta tierra.

Por ello, he definido este momento, a partir del desarrollo de las tres letras clave de la herramienta fundamental de que disponemos en la actualidad, que nos es otra que el REF: Reinventando El Futuro.

Si hemos de reinventar nuestro futuro y pensar qué queremos que sea Canarias en el horizonte, como mínimo, de 2020, para ello nada mejor que partir de lo existente, nuestro actual REF, para luego diseñar las medidas que permitan la creación y, sobre todo, el desarrollo y la permanencia de actividad económica en Canarias.

Vamos a ver de forma muy breve los orígenes del REF. El REF tuvo su fundamento en la estructura económica existente en el momento de la resolución de las medidas adoptadas, que era de índole principalmente comercial. Fue a partir del año 1972 cuando se empezaron a aplicar medidas, no solo de carácter comercial, sino que vincularan también a la producción. Es en ese momento cuando se creó la Tarifa Especial, que fue el verdadero motor del despegue de las pymes industriales canarias y, por lo tanto, de la actividad industrial en las islas Canarias.

Este cambio, que se empieza a vertebrar en la actividad económica canaria, basada casi exclusivamente hasta la fecha en el comercio, coincide con el inicio del apogeo y predominio de la actividad turística, que ha tenido un fiel reflejo en las medidas articuladoras de la especificidad canaria y, como no podía ser de otra manera, en la estructura económica de las islas.

Así, el despegue del sector turístico arrastró a otros sectores, como la misma construcción, los servicios y la producción de bienes, logrando su desarrollo y sentando unas incipientes y mínimas bases para su consolidación, como sectores de futuro de la actividad económica canaria.

A continuación vamos a ver, también de forma breve, cuál es la situación actual. El REF actual está constituido por un entramado normativo de disposiciones de distinto rango que tienen como hilo conductor el objetivo de garantizar que la lejanía, la insularidad, el clima y la orografía difíciles, junto a la escasez de recursos naturales, todos factores que se dan en las islas Canarias, sean compensados a través de políticas específicas y suficientes, que manifiestan la intención de las distintas instituciones competentes de conformar una unidad normativa, armónica y coherente. Ésta constituye un modelo especial para la región.

El REF ha pretendido ser una medida con permanencia en el tiempo, si bien a la vez posee un carácter cíclico-estático. Así, sus anteriores modificaciones y/o adaptaciones han tenido siempre en cuenta la situación socioeconómica del momento en la redacción de la norma. Ya en el preámbulo de la Ley 19/1994 se especifica: “(…) se impone por consiguiente atender a este importante y urgente reto de adaptar y ajustar el Régimen Económico Fiscal, fundamental dispositivo del marco canario, a las imperantes circunstancias”. Y al mismo tiempo señala: “(…) que dentro de dicha tesitura, le va mucho a la sociedad canaria, cara a lograr un deseable crecimiento y bienestar de ésta”.

El espíritu del legislador y su percepción de la necesidad de implantación de una medida de este tipo para el desarrollo de las islas Canarias quedaron plasmados en el preámbulo de la Ley 19/1994, donde se establece: “…considerandos de tipo legal obligan a esta revisión del régimen, coincidiendo, por otra parte, con esa necesidad real de disponer de un texto que evite simples maquillajes o formulismos tímidos, así como que sea capaz de superar la paralización de intereses”.

El nuevo REF debe ser el punto de partida con el que se logre una posición competitiva en el orden económico y mejor calidad de vida

Así tenemos que el sistema de desarrollo de las islas Canarias debe tener una base firme que sirva de plataforma, no solo de aterrizaje temporal de determinadas actividades atractivas, más por las ventajas del sistema que por ellas mismas, per se, sino lo que es mas importante: debe ser el punto de partida con el que se logre una posición competitiva en el orden económico, de calidad de vida y de cohesión social, y que establezca un sistema dinámico, dotado de autonomía propia, pero, al mismo tiempo, cooperante con el sistema político-normativo existente.

En definitiva el REF, ha de conciliar sus principios propios diferenciadores reconocidos en el ordenamiento español y comunitario con un sistema impulsor de la actividad económica, la creación de empleo, la potenciación de sus espacios insulares, la oferta y regulación de un foco de atracción a la iniciativa empresarial y la presencia de inversión exterior.

Ahora bien, en todo este proceso de reforma, modificación y/o adaptación del REF hemos de tener en cuenta como premisa fundamental la normativa comunitaria, si bien contamos con una buena posición de salida, como es el hecho reconocido y aceptado por la UE de nuestra consideración como región ultraperiférica (RUP).

El reconocimiento de un tratamiento singular y diferenciado para las ayudas de Estado con finalidad regional en las regiones ultraperiféricas forma parte ya del acervo comunitario.

La consideración ultraperiférica se centra en tres aspectos:

Respecto a la delimitación de las regiones susceptibles de recibir ayudas con finalidad regional, se admite que las regiones ultraperiféricas estén incluidas dentro de las regiones de la letra a) del apartado 3 del artículo 87, independientemente del nivel de renta de estas regiones. Esta cuestión es de importancia mayor porque abre la vía al mantenimiento del sistema de ayudas del REF, tanto en las ayudas definidas como ayudas a la inversión como en las ayudas al funcionamiento, no sólo para el periodo futuro sino para sucesivas reformas del marco de aplicación de la política de ayudas de Estado. Sin lugar a dudas, esta consideración da mayor estabilidad al REF, con independencia del proceso natural de adaptación de los mecanismos en él incluidos.

Respecto a la intensidad de las ayudas, las regiones ultraperiféricas reciben siempre un plus de intensidad, diferenciándose a estos efectos entre aquellas que tienen un PIB inferior al 75% de la media comunitaria, para las que ese plus es del 20%, de aquellas otras que tienen un PIB superior, para las que el plus es del 10%. Por este motivo, y para las grandes empresas, en las actuales directrices, Canarias tiene el 40% de intensidad máxima en lugar del 30%, el que le correspondería por clasificarse en el escalón de regiones menos desfavorecidas de la letra a).

Respecto a las ayudas al funcionamiento, se pueden autorizar ayudas de funcionamiento que no sean a la vez decrecientes y limitadas en el tiempo, tanto para compensar parte de los costes adicionales de transporte (siempre que se respeten una serie de condiciones particulares) como para compensar los costes adicionales del ejercicio de la actividad económica inherentes a los factores definidos en el apartado 2 del antiguo artículo 299 del Tratado.

Ante las nuevas perspectivas que se avecinan para Canarias y de cara a la reforma, aunque yo lo he definido como reinventando el futuro, que es el REF, hay que tener muy presente cómo han sido los procesos que se han efectuado hasta la fecha de modificación de éste y, sobre todo, es fundamental que las instituciones empresariales y sociales canarias establezcan con unanimidad en sus planteamientos los parámetros y las medidas por las que se pretende plantear el proceso de reforma, adaptación y/o mejora del REF que se quiere llevar a cabo.

Por ello, ante la necesidad de reorientación del REF, con el fin de dotar a las pymes de una mayor estabilidad en su sistema de ayudas fiscales, es necesario previamente analizar el escenario-marco en el que se va a desenvolver este instrumento de desarrollo de la economía canaria, no solo a escalas regional y nacional, sino, también, a escala comunitaria, que es en última instancia el marco relevante en lo que a tipología e intensidad de medidas se refiere. Al mismo tiempo, no es necesario recalcar que las tres principales medidas fiscales del REF, esto es los incentivos fiscales ligados a la inversión: artículo 25 de la Ley 19/1994, la bonificación por producción de bienes corporales; artículo 26, la Reserva para Inversiones en Canarias, y artículo 27. Fueron en su momento planteados al legislador nacional (que luego los adoptó como propios) como disposiciones de carácter general, que, en cambio, fueron consideradas por el regulador comunitario como ayudas de Estado con finalidad regional y, por lo tanto, sujetas al ordenamiento jurídico comunitario.

Actividad económica en un área destinada a aglutinar empresas, en la Isla. | DA

Hemos de reiterar y tener siempre presente en el proceso que se lleve a cabo que el REF es todo un conjunto, y que no vuelva a ocurrir lo acontecido en el proceso negociador de la actual Ley 19/1994 (artículos 25, 26 y 27), en el que se separó los aspectos económicos de los fiscales del REF, y que ha sido uno de los principales errores que se han cometido en este proceso.
A lo anterior se une la necesidad en la coordinación y sintonía total con la Administración General del Estado. No nos olvidemos, y esto es aplicable también al Gobierno canario, que los gobiernos apoyan plenamente todas las medidas que suponen incrementos recaudatorios, y que en estos casos incluso las hacen suyas, pero no ocurre lo mismo cuando lo que se plantea es una merma de recursos.

Por ello, es importante justificar de cara a la Administración General del Estado no solo la necesidad de la aplicación de dichas medidas, sino que es absolutamente necesario el desarrollo de una región del Estado español que hoy en día está a la cabeza de los niveles de paro de toda la UE y que posee, con carácter permanente, unos condicionantes específicos de extracostes.

Por lo tanto, en este escenario que nos encontramos ahora es preciso definir las opciones de reforma del REF, con claridad, y vincularlas desde el primer momento con una necesidad económico-social que justifique la aplicación de cada medida propuesta.

No debemos olvidar que el escenario no solo ha cambiado radicalmente, sino que irá cambiando en cada etapa; por ello, el modelo que se defina y aplique debe ser absolutamente dinámico, pues, de lo contrario, volveríamos a hacer permanente el reciclado del modelo cada cierto tiempo, y una economía como la canaria lo primero que necesita para poder desarrollarse es estabilidad, algo que dé confianza a los inversores, empresarios, creadores de empleo y de riqueza. Sí, hay que decirlo sin rubor: la riqueza bien aplicada genera empleos y mejoras en la sociedad, luego es fundamental buscar medidas que garanticen la aplicación de políticas proclives a estas acciones.

Existe justificación histórica para hacer ver la necesidad de una aplicación específica de la normativa para las islas Canarias, en aras a la consecución de un marco de desarrollo estable y que compense los extracostes ultraperiféricos y permita a las empresas y personas de Canarias disfrutar del mercado único europeo, igual que a cualquier otro ciudadano del continente, y al mismo tiempo.
Existe justificación económica y social para plantear la aplicación de una serie de medidas de desarrollo para las islas Canarias, dada la especificidad ultraperiférica canaria, y que permitan una reducción de los extracostes de una economía como la canaria.
Existe justificación jurídica para establecer medidas tanto dentro del marco general como mediante la creación de excepciones que posibiliten la adaptación del conjunto de medidas de desarrollo dictadas por el Gobierno de Canarias a los entornos nacional y comunitario.

En definitiva, se dan los condicionantes necesarios para poder definir un modelo de desarrollo de la economía canaria dentro del entorno en que se encuentra, que sea válido para los próximos años y que fundamentalmente sea dinámico. Y no lo olvidemos: hemos de ser nosotros mismos los que reinventemos el futuro y definamos las bases que permitan la aplicación de medidas de desarrollo y, sobre todo, de consolidación y mantenimiento de la economía canaria, no solo por nosotros, sino por nuestros hijos, con el fin de dejar una tierra de futuro, porque el futuro es fruto del conocimiento de los errores y aciertos del pasado.

Víctor Portugués Carrillo es Gerente de Asinca