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Sagrario Pablo: “Se tarda mucho en hacer un cliente, pero luego recibes más de lo que das”

Sagrario Pablo regenta el Restaurante Los Cuatro postes. | SERGIO MÉNDEZ

ÁNGELES RIOBO | Santa Cruz de Tenerife

Para algunos, Los Cuatro Postes es uno de los mejores restaurantes de cocina castellana de la Isla; pero para otros muchos, es la casa de Sagrario Pablo y su familia. Esta mujer de 55 años lleva siete al frente del reconocido establecimiento santacrucero que regenta junto a su marido y a sus dos hijos. Sagrario desprende energía, vitalidad, confianza y ternura por los cuatro costados, y a partes iguales. Dice que cada uno de los clientes que entra a su casa, así llama a su restaurante, son ya sus amigos, y que ese es el motivo de que el local pueda pasar abierto ininterrumpidamente desde las 12 del mediodía, hasta las tres de la mañana. “Soy incapaz de decirle a un cliente que se vaya porque tengo que cerrar. Es como echar a una visita de tu casa”. Tal vez, por estas y otras cuestiones, reconocidos personajes de la vida social, cultural y política canaria y del resto de España no se pierden pasar por Los Cuatro Postes.

Sagrario y su marido se han convertido en un referente gastronómico en Santa Cruz. | SERGIO MÉNDEZ

-¿Por qué vino a Tenerife?

“Mi marido y yo visitábamos cada mes Tenerife porque mi hijo hacía el servicio militar aquí. A medida que veníamos a verle, nos íbamos enamorando más y más de la Isla. Hasta que un día, en 2000 decidimos quedarnos. Aquí empezamos una nueva vida toda la familia junta, mi hijo, que ya estaba aquí, y mi hija”.

-¿Piensa volver a Salamanca?

“Cada cierto tiempo voy y me estoy 15 días, pero a la semana ya necesito bajar del avión y respirar el aire de las Islas. Mi relación con Canarias es muy estrecha. Mi hija se casó aquí. Pedí que cuando entráramos al banquete pusieran el pasodoble Islas Canarias. Estoy muy agradecida a esta tierra”

-¿Qué les lanzó a hacerse cargo de Los Cuatro Postes?

“En Salamanca ya nos dedicábamos a la hostelería; de hecho, nuestro restaurante sigue allí, dejamos al cocinero al frente. En una de aquellas visitas a Tenerife, un día vinimos a cenar a Los Cuatro Postes y nos dijeron que lo estaban traspasando. Nos lanzamos a la aventura y lo cogimos. El primer año fue bastante malo. Los comienzos muy duros. Durante los tres primeros meses no entraba nadie, pero hubo personas que nos ayudaron mucho a no tirar la toalla, como Elba Mederos o Luis Cortés, que ya falleció, y a quien le estaré eternamente agradecida”.

Sagrario,antes de comenzar la sesión. | S..M.

-¿Cómo lleva la crisis?

“A pesar de que todo está mal, tenemos la suerte de que continuamos trabajando bastante bien, aunque menos. Personas que antes venían tres veces a la semana, ahora lo hacen una vez al mes, pero valoro mucho el que sigan eligiendo esta casa para darse un capricho. Los clientes se vuelcan con nosotros a pesar de la crisis. De hecho, una pareja de clientes (ella trabaja en Hiperdino y él es abogado) me dice: “En lugar de salir a comer fuera todas las semanas ahorramos para darnos un homenaje cada dos meses en tu casa”. Cuando veo sus sonrisas y la felicidad de enamorados que irradian, me siento igual de enamorada que ellos. Tener clientes así es un lujo. Para mí es más importante esa pareja que otras que vienen con mayor poder adquisitivo”.

-Por su restaurante pasan cada día personajes reconocidos como se ve en las fotos…

“Cualquier persona que viene a mi casa es tratada de una manera única, sea o no famosa, pero cierto es que vienen bastantes clientes conocidos. Una de las más importantes para mí es Nuria Espert. Un día le propuse hacernos una foto y ella me contestó que aceptaría, sin lugar a dudas, si la colgaba en mi casa, pero que para colgarla en el restaurante, por supuesto que no… También venían Rocío Dúrcal y Rocío Jurado; pero, por respeto, quité sus fotos cuando fallecieron. Cristina Almeida es otra de las fieles. En una ocasión me dijo que no le gustaba cómo hacía los calamares, ella misma se metió en la cocina, los hizo a su manera, y quedaron muy ricos. Desde entonces, los hago igual. Estoy por ponerle calamares a la Almeida… Isabel Pantoja también viene mucho; la última vez, hace un mes y medio, con su hijo y su nuera. Somos muy amigas”.

Sagrario asegura que los clientes se vuelcan con su restaurante a pesar de la crisis. | S.M.

-¿Y canarios?

“Le tengo mucho cariño a Cristina Tavío. Mucho más que una gran clienta o una gran política es una gran amiga. A José Manuel Soria tuve el placer de conocerle como vicepresidente y ahora como ministro. Mi ilusión era que viniera Ángel Acebes y cuando me lo trajeron ¡me tocó llorar! Paulino Rivero también me cae fenomenal. Es un gran señor. Yo les atiendo a todos, en política no entro. Me da lo mismo unos que otros, siempre que lo hagan bien”.

-¿Quién le ha sorprendido más como persona?

“Arturo Fernández. Puedo estar hablando con él hasta siete horas. Es una persona sorprendente con la que estás constantemente aprendiendo y riéndote. Vino por primera vez hace dos años a hacer una obra de teatro y a partir de ahí volvió a comer durante todos los días que estuvo aquí. Siempre que viene de vacaciones, vuelve”.

Sagrario Pablo es dueña, cocinera y camarera del Restaurante los Cuatro postes, además de madre, abuela y esposa. | SERGIO MÉNDEZ


-¿El éxito de Los Cuatro Postes está solo en la comida o tiene alguna receta mágica?

“Muchas gracias, pero realmente no lo sé. Aún me llama la atención el seguimiento que está teniendo el restaurante. Un día, vino a comer Carlos Baute. Cuando terminó, me dijo que no entendía cómo, teniendo a su hermana aquí, en Tenerife, que es su segunda casa, había sido la primera vez que venía a este restaurante. Ya es un cliente fijo… También, Dani Martín vino un día por los premios de Cadena Dial. Al día siguiente, tenía que irse a las tres y retrasó el vuelo para comer en mi casa. Alejandro Fernández , una vez estuvo dos horas esperando a que se abriera el restaurante… No sé si hay algún secreto, pero, si lo hubiera, creo que la clave está en que la relación con mis clientes no es solo comercial. Yo les trato como si vinieran a mi casa. Si un amigo va a comer a tu casa, le haces la comida de la mejor manera posible, pero no porque te pague, sino porque es tu amigo”.

-El mundo de la hostelería es muy complicado, ¿Cómo ha hecho para criar a sus hijos?

“Pues con mucho sacrificio. Por suerte, mis hijos nunca me han reprochado que a veces les tuviera que mandar al kiosko a por chuches porque no podía atenderles. Para mí, mis hijos son lo más importante, pero mi trabajo también me da la vida. Además me ayuda a curar heridas. Hace unos años se me murió un hijo y pasé el duelo trabajando. Los clientes te ayudan a desconectar. Es cierto que la hostelería es esclava y tremenda y se tarda en hacer un cliente, pero luego recibes muchísimo, más de lo que das”.

-¿El papel de la mujer en la sociedad está reconocido?

“Aún nos falta camino para la igualdad, pero se ve un avance en la gente más joven. Yo lo veo en mis hijos. Mi hijo y su mujer se reparten las tareas”.

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La maquilladora artística Naomí Chevalley suavizó los rasgos de nuestra protagonista. | S.M.

Sagrario, tan adinámica como coqueta, no permitió que la fotografiáramos en la cocina, donde, cada día, prepara los platos desde las ocho de la mañana; sino por la tarde, cuando se pone guapa para coger las comandas de sus clientes.

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La maquilladora artística Naomí Chevalley suavizó los rasgos de nuestra protagonista, resaltando el color miel de sus ojos, aplicando en los labios un rosa similar al burdeos del vestido de ByLu cedido por Tenerife Moda. La representante Laura Cabello acudió, una vez más, a la cita para ayudar con los preparativos.

La representante de la firma ByLu de Tenerife Moda, Laura Cabello, acudió una vez más a la cita para ayudar con los preparativos. | S.M.