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Toca subir impuestos y una huelga general > María Fresno

Dice el Gobierno de Canarias que como Mariano Rajoy recorte mucho la financiación estatal que le corresponde a las Islas, se verá obligado a subir los impuestos para poder mantener el estado de bienestar. Obligado, obligado no sé si estará, pero que lo va a hacer es seguro. Un incremento en carburantes, por ejemplo, no solo provocará la subida de la gasolina. Subirá el transporte terrestre (tranvía y guagua), el precio de los billetes de avión y todos los productos que lleguen a las Islas vía importación, o sea, la mayoría. La luz también va a subir y el IGIC tampoco se va a quedar solo, así que también subirá unos peldaños.

A todo esto se une un concienzudo plan de la administración tributaria canaria contra el fraude. Todo está preparado para recaudar. Y me alegra. Me congratula que el Gobierno ponga remedio al fraude, pero a la vez me sorprende que se tomen medidas justo ahora, cuando las arcas están vacías. En los momentos buenos: barra libre para todos; en los duros, whisky solo para algunos. Porque el fraude seguirá existiendo como lo ha hecho hasta ahora, a pesar de la iniciativa de la Hacienda canaria. El Gobierno ha decidio vigilar más que nunca a las empresas. Ahogarlas un poquitito más con el fin de recaudar. No lo había hecho antes, pero ahora sí. No basta con negarles créditos y asfixiarlas en una maraña de leyes sin fin.

Un informe de la patronal tinerfeña señala que en los últimos diez años los ingresos del Gobierno de Canarias han crecido el 58%, pasando de 4.116,6 millones de euros a 6.012,6 millones, y el gasto un 52%, lo que contrasta con el crecimiento del PIB que no aumentó en la misma proporción, el 39,3%, a pesar de que la población creció un 15,3%.

Sin embargo, en este mismo periodo, el gasto, solo en sanidad, aumentó el 69,3% y la deuda pública se duplicó, pasando de 929 millones a 3.419 millones. En cambio, en los últimos cinco años (entre 2007-2011 cuando nace la crisis y los presupuestos le tocaban al ahora ministro, Jose Manuel Soria) los ingresos y los gastos del Gobierno de Canarias, sí que han ido en sintonía con el PIB canario. Las cuentas no cuadran, y como consecuencia, al Gobierno de Canarias no le queda otra que pedir en Madrid más financiación y subir los impuestos. No creo que Mariano Rajoy vaya a tener más en cuenta a Canarias que a otra comunidad autónoma española. Ni siquiera porque veranea en Las Palmas.

Este año toca lo que toca. Y toca subir impuestos y llegar a los seis millones de parados con una tasa de desempleo del 24,3%. Toca la fusión de los bancos y las prospecciones petrolíferas. El puerto de Las Palmas, por cierto, está haciendo números y se está preparando ya para recibir a las petroleras. En Tenerife, mientras tanto, seguimos sin ver el futuro. Este año también toca la mayoría absoluta en Andalucía y la sexta huelga general de la democracia. Los empresarios dicen que España no anda para huelgas. Y es que ahora no toca.