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Una consulta poco oportuna > Manuel Iglesias

Como si la atmósfera política no estuviera lo suficientemente confusa y tensa, hay quienes parece querer añadir algo más de lío con alguna propuesta que suma variantes a ese esquema, aunque no se sabe muy bien sobre su conveniencia.

Una de estas actuaciones ha sido la de la presidenta del grupo parlamentario socialista en el Parlamento de Canarias, Lola Padrón, con la propuesta de que se realice una consulta popular respecto a las prospecciones petrolíferas en aguas próximas al Archipiélago. pero no parece una tan excelente idea en este momento.

El análisis restrictivo al sistema de consultas o plebiscitos no tiene buena fama, tal vez porque muchos de los argumentos que conducen al rechazo de la democracia plebiscitaria pueden ser malentendidos como una especie de veto al derecho de los ciudadanos de participar en las decisiones.

Pero también hay que decir sin miedo -la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero- que hay cosas aparentemente correctas en una perspectiva, pero que pueden ser perjudiciales en otras y basta ver lo que ha sucedido con el tendido eléctrico en el Sur, rechazado en la propuesta técnica original por una gran manifestación popular y hoy lamentado por muchos en cuanto al perjuicio que ha causado la solución alternativa .

En estos momentos, en Canarias es difícil afirmar que los ciudadanos contamos con la suficiente información imparcial y contrastable y con el tiempo de maduración suficiente sobre la cuestión de las prospecciones, como para tener una opinión fundamentada que resuelva un plebiscito. Poseemos, eso sí, pensamientos y reacciones en función de las pasiones y opiniones que se han vertido a favor o en contra en las últimas semanas, pero no es seguro que eso sea suficiente para decidir algo que es mucho más relevante que pronunciarse sobre por dónde va un tendido eléctrico, para convertirse en una decisión que en cualquier caso puede comprometer no sólo el presente, sino el futuro de muchas generaciones de canarios. Y lo digo igualmente en un sentido o en otro.

Pero se argumente a favor o en contra, hay algo que aparece subyacente en la propuesta que hace Lola Padrón argumentando a favor de una decisión plebiscitaria y que probablemente le surge de manera subconsciente. Es la percepción transmitida de que la clase política, es decir, el Gobierno del que el PSOE forma parte, sería incapaz por sí mismo de resolver adecuadamente las demandas ciudadanas. Por eso seguramente Coalición Canaria no la apoyó. La propuesta de la diputada transparentaría una imposibilidad de los políticos para arreglar la cuestión, como se espera de ellos.

En la medida de que un Gobierno y unos políticos afronten y resuelvan los problemas, no habrá demanda de otras “soluciones” imaginadas. Un plebiscito es una espada de Alejandro para cortar un nudo gordiano indesatable. ¿Es que ya hemos llegado a eso?