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Agentes de movilidad > Sergio García de la Cruz

Los agentes de movilidad surgen a partir del año 2003. Esta figura podrá existir en todos los municipios que superen los 250.000 habitantes o los 75.000, bajo ciertas condiciones. Son funcionarios, y sus funciones son las de ordenar, señalizar y dirigir el tráfico en el casco urbano. Aunque no estarán integrados en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, están subordinados a la Policía Local, y tendrán la consideración de agentes de la autoridad.

Los agentes de movilidad solo pueden ejercer funciones de ordenación, señalización y dirección del tráfico en el casco urbano, de acuerdo con lo establecido en las normas de circulación, pero no funciones de vigilancia y control en relación con las normas reguladoras del transporte de pasajeros.

Por lo tanto, tenemos ante nosotros un “nuevo” cuerpo que viene a engrosar este complejo entramado de la seguridad y que termina convirtiéndose en un jeroglífico para el ciudadano normal, que no sabe muy bien a quién acudir cuando tiene un problema, o si quién se dirige a él requiriéndole un determinado comportamiento está facultado para ello, situación que se complica aún más para el turista que nos visita. Una variedad de uniformes nos rodea, incluso hasta dentro de un mismo cuerpo policial cada uno lleva uno distinto en función de la unidad a la que pertenezcan. Los agentes de movilidad se convierten en un claro respiro para las arcas municipales. Podrán intervenir y colaborar en la difusión de la educación vial, con programas de prevención, de impartición en determinados niveles de escolarización. Colaborar con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en tareas de auxilio en caso de accidentes, manifestaciones y conflictos privados que tengan incidencia sobre el tráfico, controlar las emisiones contaminantes con motivo del tráfico rodado… Como agentes de la autoridad podrán controlar el cumplimiento de aquellas circunstancias que se prevean en la correspondiente Ordenanza, siempre que aquellas sucedan como consecuencia de la genérica función de ordenación, señalización y dirección del tráfico en el casco urbano.

Ahora bien, ¿qué beneficios puede tener? En primer lugar, su sueldo es más bajo que un miembro de las Fuerzas y Cuerpo de Seguridad y sus funciones están claramente dirigidas a las exclusivas del tráfico. No llevan armas, ni defensas reglamentarias, ni esposas. Su formación y coste, por tanto, es menor a la de aquellos, en definitiva se trata de una inversión muy rentable para las corporaciones locales. Ciertas ciudades o núcleos de éstas por sus respectivas peculiaridades necesitan de una atención especial y concreta en cuanto a la ordenación del tráfico en ciertas zonas, pero, ¿dónde termina esto y donde comienza el afán recaudatorio-sancionador?, porque como decía, no deja de ser una manera efectiva de ingreso, y con ese fin hay que tener cuidado, y así lo indica el J. de lo Contencioso-Administrativo Número Uno de Lérida, al decir: “el volumen que ha alcanzado la potestad sancionadora en materia de tráfico, el celo con el que la Administración la ejercita y las millonarias cantidades que son recaudadas por dicho concepto (y de las cuales resulta beneficiaria la propia Administración)…”

*Especialista en Seguridad Ciudadana