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Batalla británica en contra de la ‘comida basura’

Gran Bretaña, en contra de la comida rápida. | DA

EFE / M. I. | Madrid / Santa Cruz de Tenerife

Cirujanos, psiquiatras, pediatras y médicos de todas las especialidades del Reino Unido lanzaron esta semana una campaña contra la obesidad y centraron sus críticas en las marcas de la que denominan como comida basura.

La Academia de los colegios de médicos del Reino Unido (AoMRC), que representa a 200.000 facultativos del país, pidió que se prohíba que marcas como McDonald’s y Coca-Cola patrocinen acontecimientos deportivos como los Juegos Olímpicos y que personajes famosos publiciten “comida insana para niños”.

El organismo que representa a todos los médicos del país considera necesario para luchar contra la obesidad imponer “contundentes y duras” medidas para acabar con la publicidad irresponsable de las grandes compañías de alimentación.

En el Reino Unido vive la población más obesa de Europa. Los últimas estudios revelan como un 48 por ciento de los hombres y un 43 por ciento de las mujeres serán obesos en 2030. Una tendencia que según los médicos supondrá un incremento considerable de infartos, enfermedades del corazón y cáncer, y por consiguiente un mayor gasto para la sanidad pública.

Los médicos han criticado las políticas del Gobierno británico, “que deja la responsabilidad en la industria para que voluntariamente rebaje las calorías, el tamaño de las porciones y asesore a los consumidores sobre la manera de comer saludablemente”.

En este sentido, se pide que se obligue a las grandes compañías dedicadas a la alimentación a que adopten medidas radicales diseñadas para salvar vidas en vez de proteger todos sus beneficios. Entre ellas, se reclama que se establezca una zona alrededor de los colegios donde la promoción de comida basura no esté permitida, así como la prohibición de que famosos y personajes de animación puedan publicitarla.

A los fabricantes de productos alimenticios se le debería exigir, según los médicos británicos, que publiquen claramente los datos sobre calorías, azúcar, sal y grasa.

Además proponen al Gobierno que imponga el denominado “impuesto sobre la grasa” que se ha aplicado en algunos países escandinavos, con el que se penaliza el precio de estos productos insanos.

En España, según los datos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, el 73 de los adolescentes consumen alimentos no recomendables a diario.

El 10% de los adolescentes españoles no desayuna nunca en periodo lectivo, un 16% no consume fruta nunca o casi nunca y el 87% tampoco come verduras a diario. Sin embargo, un 23% toma a diario dulces o chucherías y un 30% bebe diariamente refrescos o las bebidas azucaradas.

El 45,5% incluye en su alimentación bollería y productos muy azucarados casi todos los días.

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Gravar la grasa mala

Dinamarca se convirtió el año pasado en el primer país del mundo en introducir un impuesto sobre la grasa “mala”, es decir, un recargo en los alimentos que son altos en grasa saturada, considerada perjudicial para la salud. Los alimentos procesados y de “comida basura” son gravados si contienen más de 2,3% de “mala grasa”. Si los daneses desean comer mantequilla o margarina pagarán más por paquete, así como un extra por cada bolsa de papas fritas. También se gravarán los aceites no naturales, productos lácteos con alto contenido de grasa, como crema batida y crema fresca, y todos los alimentos que contengan más de 2,3% de grasa saturada.

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