Bis González Fajardo: My Huckleberry Friend > Julio Tous Fajardo*

Tato, Bis y Luis en el preadolescente núcleo de la felicidad. | DA

En esa patria perdida que es la infancia, todos tenemos como lugar común ese primo, familiar o amigo especial al que, por razones que no podemos explicar, dejamos allí para siempre. Es cierto que durante la etapa adulta se producirán encuentros más o menos frecuentes que nos harán pensar que nada ha cambiado, que no ha pasado el tiempo, que todo sigue igual. Nos haremos promesas para aumentar la periodicidad de los encuentros, para recuperar el tiempo perdido. Ah!, ¿ahora vives allí?, a ver si termino un par de proyectos en los que estoy metido y voy a verte. No ocurrirá…, ambas partes saben que están condenadas a una suerte de pacto inconsciente y secreto; se trata de una retirada en el punto álgido, de un “no podemos mejorar aquello”, dejemos al marcador somático tranquilo. Tal vez no es más que un paréntesis hasta un re-encuentro posterior donde se den de nuevo unas condiciones óptimas para conseguir una prórroga a esa infancia robada por las responsabilidades cotidianas. Ahora que dicen que te has ido, reconforta pensar que esto pueda ser así y que sólo sea una cuestión de tiempo el volver a oír tu peculiar carcajada y disfrutar de esa irresistible simpatía entre lo tierno y lo carismático.

Durante estos días de shock incrédulo, me he martilleado preguntándome si te habría dado tiempo a alcanzar tus sueños después de tantos esfuerzos y sacrificios invertidos. He evocado el verano del 91 en Madrid, cuando ambos coincidimos en plena lucha por ellos, también estaba Luis. Parece que fue ayer cuando aquel slogan de La Movida en un bar de Malasaña nos provocó una risa tonta cervecera –Madriz me mata- y, aunque ahora reaparezca como símbolo trágico, prefiero interpretarlo como una elección de vida en clave return ticket: TFN/MAD/TFN, o al revés según la etapa vital, pero conservando el descuento de residente por una cuestión de identidad… En aquella ocasión no nos salieron bien las cosas, pero no abandonamos, aprendimos del fracaso y al final lo conseguimos –curiosamente en el mismo momento- o al menos tengo la certeza de que tú lo conseguiste. No me refiero a la fama o al dinero, eso sólo suele venir como resultado de la mercadotecnia. Estamos hablando del reconocimiento unánime y sincero a tu talento de tus colegas de profesión o lo que harás sentir a cualquier aficionado como yo al descubrir en La Red tu cover de Wish you were here. Sé que lo de las versiones no iba mucho contigo, obvias razones de autoría artística, pero seguro que más de uno cambiaría toda su obra por ser capaz de transmitir tanto, desde el primer punteo, a través del clásico eterno de Pink Floyd. Eso sí, el epílogo “Corriendo sobre el mismo viejo suelo, ¿qué hemos encontrado?, los mismos viejos miedos” en tu caso no se aplica, porque tú los superaste para intentar realizarte y ante eso me quito el sombrero.

De nuevo todo me lleva a Mallorca, la isla imán donde me entero de que ya no hay vuelta atrás. Viajo a principios de los 80 con un Ticket to the Moon emitido por la ELO. A la izquierda, una pared azul oscuro casi negro –o al revés-, olor a pinocha seca y coca de trempó, banda sonora cigarral. A la derecha, la pendularidad de la felicidad en forma de columpio. Una foto inmortaliza el momento. También estaba Luis. Se abre –o se cierra- la veda vacacional con destino a Can Picafort, un par de semanas, tal vez un fin de semana largo, el tiempo es relativo y la memoria una mentirosa. Aquellas emblemáticas zambullidas que nunca dejamos de recordar con ataques de risa. Te conviertes, como en la canción, en mi huckleberry friend. We’re after the same rainbow’s end, waitin’ ’round the bend… (Los dos buscamos el mismo final del arco iris, que nos aguarda al final de la curva…). Moon River and me. La de cosas que vivimos juntos en nuestra inocencia…, espero poder tener la valentía de contarles a tus hijos esas aventuras algún día. Hasta siempre Bis, pensaré en ti cuando vea las auroras y espero que me enseñes el camino, como en la adolescencia, que tú ya hayas recorrido.  

* Julio Tous Fajardo (Tato), primo hermano de Bis y Luis