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El hijo mayor de la infanta Elena, de 13 años de edad, se recupera en un conocido hospital madrileño de las heridas causadas por un disparo accidental con una escopeta. Al parecer, el niño andaba echando unos tiritos con su padre en el domicilio familiar cuando el arma, del calibre 36, se le disparó provocándole una herida en el pie derecho. A las puertas del centro hospitalario y en un tono muy tranquilo y sonriente, la infanta, acompañada por la reina Sofía, ha manifestado que el menor y su padre estaban “más o menos de caza” y que “con los niños siempre pasa eso”.

¿Con los niños siempre pasa eso? Los niños se caen, rompen jarrones, pintan la pared o manchan la alfombra pero no se meten un tiro en el pie con una escopeta. Confío en que las prácticas de tiro o la caza, más o menos, no sean actividades habituales entre los menores españoles. Bastantes ideas retorcidas se les ocurren ya a nuestros pequeños como para regalarles una escopeta de cartuchos en lugar de una pelota de baloncesto.

No obstante, entretenimientos de este tipo son históricamente habituales entre jovencitos de la alcurnia de Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, que así se llama el muchacho. No hace muchas generaciones, con 13 años y un nombre como ése, podías ir de caza, fumar en pipa, ir a burdeles y tener un esclavo nubio. Respecto a la plebe, ni la vela, ni el golf, ni el polo, ni la caza de la perdiz, ni el tiro al plato: la mayoría de los niños españoles ocupa sus ratos libres jugando a los videojuegos o corriendo detrás de un balón.

El asunto es que la historia dice que no les ha ido demasiado bien a los borbones con un arma de fuego en las manos. Al mismo rey Don Juan Carlos, con 18 años de edad, se le disparó de manera accidental la pistola con la que jugaba y tuvo la mala suerte de herir mortalmente a su hermano menor, Felipe. Por eso me ha extrañado la poca importancia que la familia real le ha dado al incidente. Porque todo el mundo sabe lo que pasa con las armas, que las carga el diablo. Y ellos lo saben mejor que nadie.