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¿Crees que Harry aún ama a Sally?

Por Rebeca Díaz-Bernardo

Empieza muy bien en las películas: chico conoce a chica, se enamoran, sus corazones cabalgan desbocados durante tres cuartos de hora hasta que aparece algo que amenaza con romperlo todo y separarlos y entonces chico y chica se revuelvan en su dolor hasta que faltan escasos siete minutos para el final y entonces ambos rechazan toda la tecnología moderna y viajan a través de puentes y aeropuertos, a pie o a caballo, hasta el lugar donde el otro se encuentra, justo a tiempo para declarase amor eterno. Aparecen los créditos y la música final, que en algunos casos suele ser el tema más estupendo de la banda sonora original, y salimos del cine con el corazón en alza y la sensación de que una vez más, el amor todo lo puede… Pero, si es cierto que el 50% de los matrimonios acaban en divorcio, ¿cuáles son las probabilidades de que Harry y Sally todavía sigan juntos?

Impulsada por la jartá de películas románticas que he visto a lo largo de mi vida siempre me he considerado una romántica empedernida, pero teniendo en cuenta la larga lista de parejas que se va separando a cada rato a mi alrededor, me ha dado por preguntarme una vez más si los finales de las películas de Hollywood son, en parte, culpables de la tasa de divorcios, porque a estas alturas de mi vida estoy convencida de que Hollywood tiende a crear una falsa expectativa de que el amor lo conquista todo, y tal vez ayudaría a darse cuenta de que no sabemos lo que ocurre con la feliz pareja después de salir del cine, porque tal vez esos dos a los que queremos imitar ni siquiera estén juntos cuando la peli llega a los videoclubs.
Las razones por las que la gente se divorcia por lo general son poco originales y pueden ser abarcadas en cinco categorías: problemas económicos, problemas con las familias políticas, falta de confianza, expectativas falsas o alteradas o, el final anti-Hollywood: a uno de los dos, o a ambos, se les acabó el amor. Teniendo en cuenta estas claves, una puede prever qué parejas terminan de manera mega romántica, al estilo hasta que la muerte nos separe de Ryan Gosling y Rachel McAdams en “El diario de Noa”, o las que acaban tirándose de los pelos delante de un juez como George Clooney y Catherine Zeta- Jones en Crueldad intolerable… y tal vez estas pseudo-predicciones pongan el final tipo Hollywood en perspectiva… Empezamos con un clásico, El graduado, sé que está cargada de pasión y que tiene una banda sonora fantástica, pero desde Romeo y Julieta que una pareja no lo tenía tan difícil como Benjamin y Elaine Robinson, la hija de la señora Robinson, y agrégale el hecho de que Benjamin no tenía ninguna pinta de querer encontrar trabajo y que Elaine no parecía ir a terminar sus estudios jamás: aquí tenemos asegurados los problemas económicos antes de dos años. Otro clasicazo, Sabrina, tanto la de 1954 como la de 1995: Sabrina y Linus son dos mundos aparte, no tienen nada en común y también antes de dos años ambos se darán cuenta de que al menos uno de ambos tendrá problemas para cumplir las expectativas del otro, y personalmente dudo que el encanto y la belleza de Sabrina y París se sostengan por mucho tiempo. Lamentablemente Sabrina se despertará un día para ver en Linus el viejo gruñón que le dobla la edad y que duerme a su lado, porque eso es lo que realmente es: un viejo gruñón que le dobla la edad y que duerme a su lado. Punto.
Por descontado no me imagino a la Julia Roberts de Pretty Woman llevando a sus hijos a un súper colegio de élite para luego ir a echar la mañana escogiendo corbatas a su millonario marido, aunque es más creíble el final tranquilo y apaciblemente romántico de andar por casa de Notting Hill… Rhett y Escarlata si que los veo juntos, esos dos nacieron para estar juntos, y también los dos de Mientras dormías, ¿te acuerdas de esa?, es que combinan a la perfección, y Fiona y Shrek también; pero por ejemplo a Baby y Johnny de Dirty dancing no les veo mucho futuro, ni a la parejita estresada de Speed… y si no intenta encontrar a Keanu Reeves en la segunda parte… No sabría qué decirte de Algo para recordar, porque solo comparten pantalla dos minutos al final y ahí me falla la predicción, claro que espero que el viudo y la chiflada echá p’alante sigan juntos, pero honestamente, apuesto más por Harry y Sally veintipico años después paseando por el parque y teniendo unas de aquellas conversaciones tan entretenidas e intensas que les hizo convertirse en amigos, confidentes y, después de todo, en una de las parejas modelo de toda una generación de románticas incurables.