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El IASS acepta negociar con los trabajadores el plan de recortes

La delicada situación del IASS está repercutiendo directamente en la calidad asistencial en los centros. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

El Consejo Rector del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo de Tenerife, que se reunió en el día de ayer, no pudo sacar adelante el plan de recortes que tiene previsto aplicar a partir de los próximos meses, cuyo objetivo es aliviar sus maltrechas arcas.

Según explicaron a este periódico fuentes del comité de empresa único y de la propia Corporación insular, los rectores del IASS han decidido atender parte de las demandas de los trabajadores, que están dispuestos a dar el visto bueno al plan de viabilidad “siempre y cuando se mantengan los actuales servicios y se garanticen los puestos de trabajo”.

La negociación, sin embargo, se antoja complicada, ya que el IASS es la segunda empresa pública del Cabildo que más deudas acumula, cerca de 18 millones de euros.

En este sentido, el propio gerente de la institución sociosanitaria, Santiago Marrero, reconoció hace un mes al DIARIO que la actual crisis obligará al organismo a hacer “algunos ajustes”, lo que incluirá una revisión “de todos los capítulos y conceptos, incluido el de personal”. Marrero, no obstante, desmintió los rumores que apuntaban a la posibilidad de que el IASS presentase un expediente de regulación de empleo (ERE), una medida que el Cabildo sí tiene previsto aplicar en otras empresas públicas, como Titsa. Por su parte, el presidente del comité de empresa único del IASS, José Luis Gutiérrez, manifestó a este periódico que los trabajadores siempre han mostrado “buena voluntad”, porque son conscientes de las dificultades que entraña la actual coyuntura económica. De hecho, en varias ocasiones habían solicitado reunirse con la consejera delegada del Instituto de Atención Social y Sociosanitario, Margarita Pena, un encuentro que no se produjo hasta ayer. En el mismo, el vicepresidente primero y consejero de Bienestar Social, Sanidad y Dependencia del Cabildo tinerfeño, Aurelio Abreu, se comprometió con los representantes sindicales a valorar sus propuestas y buscar un acuerdo satisfactorio para las dos partes.

Dicho compromiso evitó, además, que los trabajadores se concentrasen hoy a las puertas de la sede de la Corporación insular en la capital, coincidiendo con la convocatoria del Pleno de la institución.

Mientras, en cualquier caso, la situación de los centros de atención del IASS sigue siendo “muy delicada”. “Estamos asistiendo a una importante merma de recursos, tanto humanos como materiales, en centros donde se prestan servicios básicos”, subrayan desde los sindicatos, quienes aseguran que “en las últimas semanas se ha dejado de sustituir a personal de limpieza, distribución, cocina o enfermería”, con lo que ello supone para la atención a personas dependientes o menores que están en situación de desamparo.

“Cuando el Cabildo aprobó sus Presupuestos para 2012 vendió, a bombo y platillo, que las partidas destinadas a Servicios Sociales se iban a respetar, pero la realidad es que de manera solapada está llevando a cabo un drástico recorte en todos los centros dependientes del IASS -siete en total y con una plantilla de 1.060 empleados- que afectan tanto a personal como a recursos, lo que hace peligrar la atención que se presta a los más necesitados”, afirma el presidente del comité de empresa de la institución sociosanitaria insular.

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Falta de limpieza, alimentos e incluso agua

Los problemas de liquidez del IASS no son nuevos, y afectan prácticamente a todas sus áreas y servicios. Desde el comité de empresa aseguran que los progresivos recortes que lleva a cabo el Cabildo desde hace meses han provocado, por ejemplo, dos brotes de sarna en los centros Febles Campos y La Orotava, donde también hay problemas en la distribución de los alimentos y la limpieza de las instalaciones. Además, no se están cubriendo las bajas y vacaciones del personal, que se encuentra “desbordado”. Incluso, algunos trabajadores denuncian que les han obligado a traer agua mineral de sus casas o trabajar con las luces apagadas en las cocinas.

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