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Escudriñando los datos > María Fresno

Más de catorce millones de personas en España, entre parados y pensionistas, dependen ahora mismo del escueto presupuesto público para poder subsistir. Es más, muchas de estas personas no tienen recursos para vivir.

En Canarias, después de los desoladores datos de la EPA del pasado viernes, uno de cada tres ciudadanos está en el paro. Todos los sectores productivos han destruido empleo. El número de parados en las Islas se sitúa ya en 362.000 y la tasa en el 32%. Desde el mes de enero, se ha destruido en Canarias más de 3.000 empleos.

Tras conocer estas cifras, Margarita Ramos, la consejera de Empleo del Gobierno de Canarias, aseguró, sin pelos en la lengua, que se está poniendo freno al desempleo y que hay que escudriñar los datos para poderlos analizar.

Bueno, realmente, no sé cómo la consejera escudriña estas cifras, pero por mucho que yo, y estoy segura de que muchos canarios escudriñen el dato de 362.000 parados, no vemos por ninguna parte el freno al desempleo. Sobre todo, si tenemos en cuenta que 2011 acabó con 341.900 desempleados. Con la que está cayendo, recortes y subida de impuestos incluida.

Cuando los empresarios comienzan a rebelarse contra el Gobierno y critican las medidas adoptadas, cuando las grandes superficies alertan de un posible incremento de la cesta de la compra y las entidades financieras abogan por elevar las comisiones bancarios o, lo que es peor, cerrar el crédito…

Mientras pasa todo esto, a la consejera de Empleo solo se le ocurre decir que no le sorprenden los 362.000 desocupados que hay en las Islas, sino los 17.200 nuevos activos en Canarias. Y a esto le añade que las cifras se elevan porque hay muchos estudiantes que buscan empleo y porque -cita estadísticas elaboradas por el propio Gobierno- cuando el cabeza de familia se queda en paro, el resto de la unidad familiar se apunta al SCE.

Cuando los empresarios y los sindicatos coinciden, por una vez, en que hay que poner en marcha medidas que reactiven la economía, generen empleo, y permitan el consumo, será por algo. Varias agencias de calificación alargan hasta 2016 la vida de la crisis, y apuntan a que no será hasta ese año cuando se empiecen a obtener datos positivos.

Si se cumplen las previsiones, la crisis habrá durado diez años, toda una década. Justo el tiempo que aseguran los analistas que dura una crisis económica.