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Esther Tellado: “Yo también firmé en el 78”

FOTOS: JAVIER GANIVET – DA


ÁNGELES RIOBO | Santa Cruz de Tenerife

A pesar de que es la dama canaria de la Constitución y de sus 83 años de edad, Esther Tellado me recibe en vaqueros en su casa, en Santa Cruz, donde una calle lleva su nombre desde hace dos semanas, tal vez como reflejo de que siempre fue una adelantada a su tiempo.

En plena dictadura y acorde a la forma de vida de la época, Esther se casó a los 23 años y tuvo dos hijos, pero años después dio rienda suelta a su pasión por evitar las desigualdades y luchar por los derechos de los menos favorecidos, incluidas las mujeres de entonces.

Esther Tellado, retirada de la vida pública desde 2005, inició su periodo de actividad social intensa y pública cofundando la Asociación Provincial de Amas de Casa.

De la mano de la Unión de Centro Democrático (UCD), Esther se convirtio en la primera diputada canaria de la democracia y su signatura está, por tanto, presente en la Constitución del 1978, la de la Concordia, junto a la de los siete magníficos.

A pesar de los numerosos avances de la sociedad española, hoy su concepto sobre la igualdad de la mujer sigue siendo revolucionario. Esta edición especial de Yo, tú, ella hará un viaje al pret à porter de los 80 gracias a fotografías de la época de nuestra protagonista.

-¿Su vocación política le vino de familia?

“No. Mi padre era liberal, viajaba mucho por todo el mundo y nos educó de una forma muy abierta pero de política no hubo relación directa con la política en casa. De hecho tengo muy malos recuerdos porque tenía un primo franquista y otro comunista y los dos tuvieron mal final”.

-¿Y cuándo inició su vida pública y su importante acción social?

“Yo empecé por una inquietud con el trabajo social que me llevo, en los años 60, hasta la Asociación Provincial de Amas de Casa. Yo no estuve con la falange ni nada de eso, pero trabajé mucho junto a personas que tenían gran interés en ayudar al prójimo y en luchar para que la sociedad fuera más solidaria. En aquel momento, la mujer tampoco tenía muchos ámbitos donde moverse y por ello luchamos mucho en el campo de la mujer, y también por la sociedad en su conjunto. Era una época en la que no existían ni asociaciones de vecinos ni de padres…, por lo que desde nuestra asociación defendíamos todos los fines relacionados con la familia y ¿qué hay que no toque a la familia?”.

-¿Y cómo dio el salto a la vida política?

“Todo comenzó en 1977. José Miguel Galván, entonces presidente del Cabildo, estaba buscando mujeres para las listas de la UCD con cierta repercusión social, y yo había destacado algo desde la Asociación de las Amas de Casa por nuestro trabajo con las familias y con los niños abandonados. Poder poner mi granito de arena en aquel proyecto ilusionante hacia una sociedad democrática me entusiasmó. Me animé, y así fui en la lista de UCD”.

-¿Y también fue la primera consejera diputada de la democracia?

“Sí, después me presente para consejera del Cabildo, en la legislatura de 1979. Estuve en la vida política hasta 1983, hasta la debacle de UCD. Entonces, otros partidos me propusieron unirme a ellos pero yo no lo consideré ético después de tanta lucha en UCD”.

-Pues hoy en día no tienen muchos reparos en cambiarse de partido según su conveniencia o crear otros al gusto…

“Yo no encontré oportuno irme a otros con otras siglas. En aquel momento lo entendí así. No quiere decir que yo haya hecho lo correcto, pero yo lo entendí así…”

-Usted impulsó importantes organismos centrados en los más desfavorecidos…

“Así es. Desde 1979 hasta 1983 estuve al frente de varias comisiones y fui presidenta de los Benéficos Docentes, un organismo de corte social. Desde allí luché por conseguir el primer Centro de Atención a los Minusválidos (CAM) y el primer Centro de Ayuda al Drogadicto. Además, disgregamos a los menores de reformatorio y a los niños abandonados que vivían juntos. Gracias a la lucha, la Fiscalía se hizo cargo de los menores de reforma y nosotros creamos un centro para los niños de protección, donde tenían un tratamiento distinto, con profesorado, etc., en el barrio de Gracia”.

-Entonces después del año 1983 se desvinculó de lleno de la política…

“Sí, pero continué realizando trabajos sociales en varias organizaciones hasta que en 1992 me propusieron formar parte de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), que había desaparecido de Tenerife hacía 20 años y querían volverla a poner a funcionar. Empece como vicepresidenta y luego presidenta. También fui miembro nacional en el Consejo y presidenta autonómica. Todo lo fui consiguiendo con mucha lucha. En 2005 dejé la actividad porque ya me encontraba mayor. Le propuse continuar a Juan Julio Fernández y aceptó”.

-A sus 80 años, habrá visto una gran evolución en la figura figura femenina.

“Viví una época en la que las mujeres tuvimos que luchar mucho. Era una sociedad muy cerrada donde la mujer era muy dependiente del hombre. Por lo general, no trabajaba fuera de casa. Yo fui de las pocas de mi entorno que trabajó de soltera. Normalmente, la mujer se dedicaba a su casa y a su familia, y el marido traía el dinero a casa. Y a mí me resultaba injusto; por eso luchaba contra esa situación. La mujer ha avanzado, igual que la sociedad. Como yo siempre digo, para atrás ni para coger impulso. Está claro que ahora tiene un lugar importante dentro de la sociedad pero no encuentro positivo que quiera ser una superwoman, eso yo no creo que sea bueno”.

-Supermujer, ¿en qué qué sentido?

“Pues creo que la mujer no tiene por qué intentar ser la mejor en todo. La mejor trabajadora, la mejor madre, la mejor ama de casa, la mejor estudiante… Los hombres tampoco lo son. En la sociedad tiene que haber de todo… Tenemos que ser conscientes de que ya aportamos mucho a la sociedad, un punto de vista más solidario que los hombres. La mujer ha de destacar por sí misma, no por intentar ser igual que los hombres: eso es imposible”.

-¿Qué significa para usted una calle con su nombre en la capital Santa Cruz?

“Me emociona mucho y doy las gracias a todos los que tomaron esa decisión tan satisfactoria para mí. Seguro que mi marido, que murió hace unos meses, estaría muy contento. Fue un hombre que me apoyo totalmente y que comprendió que la casa para mí se me quedaba pequeña. Me dio una libertad absoluta para moverme por todos los campos”.

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Una calle para ella

El miércoles 28 de marzo, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife brindó a Esther Tellado “uno de los reconocimientos más importantes a su persona. Desde entonces, una calle del capitalino barrio de La Salud lleva por nombre el de nuestra protagonista. En la ceremonia, el alcalde José Manuel Bermúdez resaltó la “importante labor social que ha desarrollado a lo largo de toda su vida como la creación del primer piso de acogida para niños, así como el primer Centro de Ayuda al Drogadicto de la Isla, además su compromiso con la ONG Cruz Roja.

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