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Hasta la próxima, Bis > Beatriz Fajardo

Mi querido hijo Bis: estoy en casa esperando tu llegada del vuelo que llega de Madrid a las 20.30, la misma hora en la que llegan de La Palma tu hija Julia y Luisa, ¡ironías de la vida!, para despedirme de ti hasta nuestro próximo encuentro que será en el cielo, como bien escribió en el Facebook tu hija, tu princesa, como la llamabas algunas veces delante de mi: “Para Bis, mi padre: ahora se que no volverás porque en el cielo está tu hogar”. Gracias por lo buen hijo que fuiste, gracias por tus consejos, tus últimas conversaciones. Tu música me queda de consuelo, tu voz, tu risa, lo tenias todo. Yo, tu fan numero uno, ¡qué voy a decir! Tus conciertos desde Marea Negra, Las Ratas, Species, El Cuento de Amadis, etc. ¿Te acuerdas cuando, hace tantos años, actuaban en algunos sitios “un poco cutres” y yo aparecía con mis pantalones de cuero y mi cinturón de remaches para no desentonar con el entorno? Mis amigas me seguían para verte y, ¿por qué no?, para tomarnos unas copitas aprovechando que era fin de semana. Sabías que te ibas y estabas preparado, lo habíamos hablado pero nos hacíamos los locos. Mejor fue así. Fuiste inteligente y creo que el haber aguantado estoicamente aquellos dolores de cabeza te llevó a este final inesperado y en paz, ahora que estabas con un montón de proyectos, que habías logrado la ilusión de tu vida, escapar fuera de la Isla y saber que eras capaz. ¡ Y lo conseguiste, Bis! El destino no te ha dejado disfrutarlo el tiempo suficiente, pero te has ido sabiendo que llegaste aunque no haya habido tiempo para ver los beneficios. Antes de que tu corazón se parara te dije al oído que te fueras tranquilo, que tus hijos siempre me escucharán hablarles de su padre, de lo que los querías, de tu música, de tus fugas con Enrique por toda La Laguna cuando solo tenías cuatro años de edad y él tres. Siempre te gustó la aventura, salir a tu aire sin decir nada y tenerme en vilo durante horas. Solo este pequeño recuerdo en un día como hoy y decirte que me esperes, que estés en la puerta en el momento de mi partida para poder volver a abrazarte como te merecías y como añorabas algunas veces. Te quiero.

* Madre del músico tinerfeño Bis González, fallecido el pasado sábado