Hipersensibilidad > Randolph Revoredo Chocano

Robert Shiller denominó, sin ambages, depresión económica, cuando la economía tiene dos recesiones unidas por una elevada tasa de paro en realidad es una depresión. Dice que en Estados Unidos hay una menos intensa que la iniciada en el crash del 1929 pero sostenida y muy complicada; y nosotros, que España tela.

Canarias es especialmente vulnerable ante una nueva recaída. Con un 30% de paro, reducción desequilibrante en el Presupuesto General de Estado, la construcción privada atrapada en deudas y viviendas sin vender, una muy previsible caída en la recaudación en todos los impuestos significativos, y con los únicos clavos a los que agarrarse, fondos europeos menguantes y un resistente turismo.

Escuchamos en alguna parte que la salida de la empresa y economía canaria está en la internacionalización. En salir fuera. Creemos que no es una mala idea, no obstante, a ver si pasa que se sale fuera para no volver. Si se vuelve a la diáspora de antaño, cuando la sangre joven salía fuera en busca de fortuna. No es broma si decimos que las Islas se enfrentan a un problema muy serio de envejecimiento acelerado de su población.

Dos empresarios importantes nos comentaban hace pocos días, que en estas islas no se sabe si la crisis ha tocado fondo (se inclinaban por pensar que no) pero que en cualquier caso si podría tocarse fondo en los próximos dos años, la recuperación tardaría cinco y la vuelta al crecimiento no sería en menos de diez años.

No significa esto, decimos, que no hay oportunidades; todo lo contrario. Debe recordar el lector la historia de los que hoy son los más envidiados trabajos y negocios empresariales (incluso aventuras políticas), pues comenzaron en una época de cambio, durante el fin de una era y el comienzo de la actual.

Hoy transitamos otro momento como ese. De siembra.

Si a las Islas le coge una nueva recesión mundial con la que ya está cayendo ¿Qué consecuencias habrá que esperar? ¿Una tasa de paro del 40%? Si lo que pasa es un retraso de años en la recuperación, vemos la próxima legislatura autonómica bastante atareada aguantando una presión no vista nunca desde la entrada de la democracia (y aún más atrás). Con legiones de desempleados viendo agotada su subvención por desempleo y quizá con ello su paciencia.

Si la cuerda se tensa sin parar en algún momento se romperá. En España afortunadamente se han vivido períodos de cambio estructural sin presencia de tensiones sociales demasiado elevadas, con lo cual existe el precedente positivo; pero que conste que cada vez más la gente pierde fe en los políticos, por su falta de autoridad moral y rapacidad (y que conste que no hay partido que se salve de esta crítica en este país).
El oro sigue alto y con ello un mensaje de bastante incertidumbre ante el futuro en todo el mundo. No tanto por miedo a inflación (algo por lo que suele subir) sino porque da la sensación que los grandes problemas que han originado la crisis crediticia no han terminado de purgarse.

Un índice como el IBEX lleva un mal año. Basta solo alguna imbecilidad hormonal nueva del tirano norcoreano, un nuevo Katrina, un repunte dramático del Libor, una tormenta solar de las jodidas.

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