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La Diócesis despide hoy al que fuera su obispo durante 14 años

El obispo nivariense, Bernardo Álvarez, junto al féretro de Felipe Fernández García. | SERGIO MÉNDEZ

F. D./J. J. G. | Santa Cruz de Tenerife

Día solemne hoy en La Laguna. Aguere despide al que fuera obispo de la Diócesis Nivariense durante 14 años (1991-2005), Felipe Fernández García, quien falleció el pasado 6 de abril, Viernes Santo, a los 76 años de edad. El prelado, de origen leonés, será enterrado en la iglesia de Nuestra Señora de La Concepción, actual sede catedralicia, después de la celebración de la Misa Exequial, que comenzará a las 13.30 horas. La inhumación del obispo emérito de Tenerife se llevará a cabo en una tumba dispuesta en el antiguo presbiterio, delante del coro del templo y a los mismos pies de la imagen titular de la iglesia.

Al entierro, presidido por el prelado nivariense, Bernardo Álvares, está previsto que acudan los obispos de Canarias, Astorga (diócesis en la que Fernández nació) y Plasencia (jurisdicción en la que se ordenó sacerdote), Francisco Cases, Camilo Lorenzo y Amado Rodríguez, respectivamente; además del presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero; el máximo responsable del Cabildo de Tenerife, Ricardo Melchior; el presidente del Parlamento regional, Antonio Castro; el alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, y el jefe del Mando de Canarias, César Muro, entre otras autoridades. Durante estos días, cientos de fieles han pasado por la capilla ardiente, primero en el Obispado y luego en La Concepción.

Ayer, en el programa Las mañanas del Mencey, de Teide Radio-Onda Cero, Bernardo Álvarez confesaba que “han sido unos días tristes, muy intensos, vividos con emoción”. El obispo recordó que los últimos años Fernández los ha pasado en El Sauzal, “con nosotros, en un enorme sufrimiento por su enfermedad del párkinson”. “La razón por la que presentó su renuncia ante la Santa Sede es que veía que esta enfermedad neurológica lo estaba limitando. Entendió que debía renunciar a la diócesis y a su labor pastoral. Estuvo algún tiempo por Astorga, donde tenía su familia, pero cuando ya lo vi bastante limitado le rogué que viniera a Tenerife, donde mejor le podíamos cuidar, donde más personas podían estar cerca de él, y así ha sido”, enfatizó.