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La militancia pide una profunda renovación de los liderazgos

Imagen de archivo del IV congreso, celebrado en 2008 en Las Palmas, donde Claudina Morales resultó presidenta. / DA

BEGOÑA AMEZUA | Santa Cruz de Tenerife

La militancia de Coalición Canaria (CC) ha pedido una profunda renovación en los liderazgos de esta formación política. Las bases de las islas de Tenerife, Fuerteventura y Gran Canaria reclaman un refuerzo de las incompatibilidades que dejaría fuera de la carrera de la presidencia al jefe del Ejecutivo regional, Paulino Rivero, y al presidente del Parlamento, Antonio Castro, entre los más destacados dirigentes. Estas organizaciones proponen además que se limiten los mandatos a ocho o 12 años.

La fase precongresual, antesala del V cónclave nacional, que se celebrará los próximos 16 y 17 de junio en Santa Cruz de Tenerife, ha dado lugar a una serie de conclusiones, que, de confirmarse en el plenario, pondrá punto final a las ambiciones personales largamente abonadas y cargos públicos, que han hecho de la política una profesión.

Las dos últimas citas electorales, celebradas en 2011, pusieron en evidencia la creciente debilidad del proyecto de CC. Partiendo de ese reconocimiento, el fortalecimiento de las estructuras del partido es uno de los objetivos más nítidos expresados por la militancia de las dos islas capitalinas y la organización de Fuerteventura.

Tenerife pide “reforzar” las incompatibilidades de los cargos políticos y orgánicos. En la actualidad, los estatutos dicen que la presidencia de CC no es compatible con cualquier cargo del Gobierno de Canarias o la presidencia del Parlamento. Es decir que deja fuera a Rivero y Castro, entre los más destacados.

Fuerteventura cree que la renovación se posibilita siempre que “un afiliado no ostente más de un cargo público”, por lo que dice que “no a la duplicidad, sin excepciones”. Se debe suprimir de reglamentos y estatutos, agrega el documento, cualquier tipo de excepcionalidad. No obstante admite dicha excepcionalidad para los cargos institucionales “atendiendo a las diferentes circunstancias”.

Gran Canaria sugiere la incompatibilidad entre cargos orgánicos y públicos, desestima un cambio de los estatutos para que Rivero vuelva a presidir el partido y el regreso a la alternancia provincial en la presidencia del Gobierno regional, con una limitación de ochos años. Fuerteventura pide que las presidencias institucionales (a todos los niveles) u orgánicas “solo puedan estar en el mismo cargo, un máximo de dos mandatos”.

El mismo requisito se establece para los cabezas de lista y presidencias del partido en todos los ámbitos territoriales. Tenerife amplía la limitación de la permanencia en un mismo cargo orgánico a 12 años.

Esta organización propone regular nuevas figuras. Se trata de una vicepresidencia, la portavocía, la redefinición de la secretaría de Organización y la creación de la secretaría de Formación y de Participación. Agrega además que, en la medida que las posibilidades económicas lo permitan, se debe tender a tener personas dedicadas “en exclusiva” al partido.

Gran Canaria aboga por “liberar” a CC de las “rígidas” cuotas de representación insular porque, en su opinión, daría “coherencia” al mensaje político. En esa línea solicita suprimir el comité permanente colegiado para potenciar la ejecutiva nacional y recuperar las figuras de las vicepresidencias, que se eliminaron en 2008.

En relación a la elección de la presidencia se han fijado en los grandes partidos, como el PSOE y el PP, entre otros, al plantear que se haga por separado a la de la ejecutiva. Incluso en días diferentes para “forzar” que se consensue la elaboración de la ejecutiva.

Fuerteventura añade la necesidad de valorar la dotación de portavocías específicas de carácter político para que la presidencia y la secretaría de organización sean la voz de los grandes temas estatales y autonómicos. Un estilo al tándem formado, en su momento, entre Paulino Rivero y José Miguel Barragán, éste como secretario de Organización.

La ideología, después de 20 años, es uno de los aspectos más confusos

Coalición Canaria ya ha cumplido 20 años de vida pero aún su ubicación ideológica es una cuestión a resolver, tal y como se desvela en las aportaciones realizadas por Gran Canaria, Fuerteventura y Tenerife. Se reconoce nación, en sus apelaciones a canarias, pero la autodeterminación o la independencia son meras referencias frente a la nitidez con la que se defiende una reforma constitucional para llegar a la “soberanía fiscal” o el reconocimiento como región ultraperiférica.

Fuerteventura dice que la reforma del Estatuto de Autonomía es un objetivo “irrenunciable” para que se incorpore el reconocimiento, que ya hace la normativa europea, a la condición de región ultraperiférica, dar contenido estatutario al Régimen Económico y Fiscal, así como que residan en Canarias las decisiones que tienen que ver con la gestión de nuestras costas o la explotación de recursos marinos, entre otros, es decir alcanzar el máximo techo competencial.

Tenerife dice que “no olvidamos que la realidad isla ha marcado y seguirá marcando el desarrollo del proyecto nacionalista de Coalición Canaria, y no podemos obviar la realidad insular; pero entendemos que la construcción de un nacionalismo canario potente ha de tener como objetivo el impulso y el desarrollo de la nación canaria, entendiendo como tal a los habitantes del Archipiélago y a los canarios en el exterior”. El sendero propuesto es “trabajar en alcanzar la soberanía fiscal como primer peldaño de la escalera”. Parece la pequeña aportación que ha podido incluir la corriente de opinión soberanista Secundino Delgado. Gran Canaria afirma que la militancia “demanda fijar” una posición ideológica para resolver planteamientos tales “como el alcance de nuestras aspiraciones como nación (autogobierno, autodeterminación, independencia, etcétera…)”. Tras apelar a la reforma constitucional añade que se solicite al Estado “la soberanía compartida” de algunas de sus competencias exclusivas. También defiende que se aborde la unidad del nacionalismo canario, en torno a unas bases políticas e ideológicas, fundamentalmente con Nueva Canarias.