Los empresarios dicen basta > EDITORIAL

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El último Indicador de Confianza Empresarial presentado esta misma semana por las Cámaras de Comercio de Santa Cruz de Tenerife y de Las Palmas, uno de los documentos más influyentes de los que se presentan en toda la comunidad canaria con cierta periodicidad, no deja lugar a dudas acerca del pesimismo que arrastra a nuestras pequeñas y medianas empresas. No pueden más. Y, aún peor, no hay síntomas de mejoría.

Estamos ante un escenario realmente complicado. En el resto del mundo, la atención se centra ahora en los tambores de guerra inminente en Irán, con una Siria desafiante y una África desgraciadamente siempre en emergencia. En la vieja Europa, todo parece a la deriva, sumida en continuos procesos electorales (ahora Francia, luego Alemania) con gobiernos impuestos (caso de Grecia, Irlanda e Italia) y otros, como Portugal y España, ahogados por la soga de los mercados. En casa, el cambio de Gobierno no ha traído tranquilidad ni a la bolsa, ni a la economía, ni al desempleo, ni a un sector muy importante de la sociedad, cada vez más asfixiada y harta. El gabinete Rajoy sabía o temía la que se le venía encima y ha presentado un conjunto de reformas titánicas, que supondrán sangre, sudor y lágrimas sobre las que incluso no hay certeza de éxito. Nada es previsible en estos momentos, pero la incertidumbre no nos puede paralizar. En Canarias, el Consejo de Gobierno que dirige el nacionalista Paulino Rivero, con sus socios del PSOE, decidió ayer no tomar decisiones hasta conocer exactamente la versión final de los Presupuestos Generales del Estado. Canarias había sido de las pocas comunidades que había contenido el déficit, hizo la tarea mejor que nadie en España y el Gobierno de Rivero diseñó unos presupuestos ejemplares, austeros, contenidos, donde la única concesión que se contemplaba era acudir a deuda para no tocar los servicios esenciales de la Sanidad, la Educación y las prestaciones sociales públicas. Aún así no es suficiente. El tijeretazo a las cuentas autonómicas también ha llegado a estas Islas y habrá que hacer más agujeros a un cinturón que ya estaba al límite. El reto es de dónde, porque desde el Gobierno de Canarias se advierte de que ya habíamos cruzado la frontera de lo soportable. “Cuando hay que recortar 800 millones de euros de 6.700 no es una decisión que se adopte ni en una semana ni en dos”, reconoció ayer el portavoz oficial, Martín Marrero.
Con este escenario de incertidumbres, al Archipiélago lo sigue salvando el turismo, y poco más.

El Indicador de Confianza Empresarial de abril (ICE), elaborado por las Cámaras de Comercio de Santa Cruz de Tenerife y Gran Canaria, refleja una caída de 21,5 puntos, encadenando así nueve meses consecutivos de pérdida de confianza y profundo deterioro del tejido productivo de las Islas.

El deterioro de la confianza en la actividad industrial alcanza su mínimo histórico de toda su serie, con 28,1 puntos. En el sector comercial, el pesimismo también se incrementa hasta los 19,5 puntos. La construcción sigue posicionándose como el sector con el estado anímico más bajo, con un menos 40 puntos. El turismo, a pesar de sus buenos resultados, la incertidumbre sobre la evolución de consumo y su capacidad para mantener las buenas cifras del pasado año han hecho mella en la confianza del sector, que se sitúa en menos 13,7 puntos. El director general de la Cámara de Comercio tinerfeña, Vicente Dorta, calificó el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado como “una auténtica agresión a las Islas”, condenando a las Islas “a más paro y a un escenario de conflictividad social sin precedentes”.

Sobre los presupuestos canarios, también se recuerda que el 65% se destina a sanidad, educación y otras políticas sociales, y tan solo el 35% del total de gastos es para medidas de política económica. Es, a su juicio, “una partida insuficiente para luchar contra el desempleo y la reactivación económica y que disminuirá aún más con los recortes”. La conclusión de los datos recogidos es clave para explicar este pesimismo en todos los sectores: “Caídas de inversión en carreteras, obras hidráulicas, puertos y aeropuertos, rehabilitación turística, plan de reindustrialización e incluso pérdidas en el Plan de Empleo auguran para las Islas un futuro aún más complicado que agravará el principal problema que afecta al Archipiélago, el desempleo y el aumento en la destrucción de empresas, que desde que empezó la crisis ya alcanza el 14% de nuestro tejido productivo”.

Hace falta crear ya un frente común: político, empresarial y social, por la defensa de nuestros intereses. Sin egoísmos ni cuitas. Con visión de futuro. Pero ya y entre todos.