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Más impuestos > Leopoldo Fernández

Era la salida más a mano, aunque subir ahora los impuestos en Canarias, en plena recesión sobre la recesión, no deja de ser una barbaridad económica, aunque se venda como temporal. El refranero es tajante: “Si no hay que comer, ¿a qué poner arancel?” La culpa, así se dice desde las ubres del poder, es “de Madrid”, y más que de costumbre. Pero aquí no estamos limpios de polvo y paja. Ni de responsabilidades, incluso si gastamos más de lo que ingresamos o debemos 4.000 millones de euros. Si tenemos un modelo administrativo insostenible -no digamos del productivo, que lamina la industria y entierra la agricultura-, lo mismo. Si somos incapaces de mancomunar, consorciar, fusionar o reducir tamaños administrativos, idem, eadem, idem, tanto da en ayuntamientos como en cabildos; por cierto, a estas corporaciones se les niega una justa participación en el reparto de las nuevas cargas fiscales, caso del IGIC, a lo mejor por instigación “de Madrid”. Tampoco se reduce el aparato político-administrativo del Gobierno, sus organismos y empresas, al menos en la medida que sería deseable, seguramente porque tal responsabilidad es achacable “a Madrid”. Y podría decirse tres cuartos de lo mismo a la hora de suprimir viajes, dietas, vehículos, policías, etc. Hasta los funcionarios son intocables, salvo para reducirles el salario y a la hora de disponer despidos, porque así lo impone “Madrid”. No quiero yo que nadie se vaya a la calle, a engordar las listas del paro. Pero ¿por qué se han de considerar “inamovibles” las plantillas -en varios casos desproporcionadas- del sector público cuando no ocurre lo mismo en la empresa privada? También esto es imputable “a Madrid”, claro que sí. Como la implantación de nuevas tasas en casi todos los servicios públicos. Ya sólo falta pagar por acudir a un baño público, por pecado “de Madrid”. Pero hay alternativas que no se han querido considerar. Desde fijar un impuesto ecológico al modo en que lo recomiendan el G-20 y la UE a implantar el céntimo sanitario o tasas sub condicione para las excursiones a los parques nacionales o las zonas marinas de cetáceos. ¿Y por qué no poner en marcha, para recaudar unos cuantos milloncejos, la Lotería Canaria y la tasa sobre el juego? ¿Por qué los cabildos son las únicas corporaciones que no cobran impuestos? El Estado del Bienestar no equivale a un Estado de beneficencia o caridad, que es otra cosa, lo diga o no “Madrid”. Se paga lo que se puede, y si no alcanza, se suben los impuestos. Vale. Pero antes convendría considerar alternativas menos perjudiciales, para no dañar al sector turístico, al que tanto se dice defender, y hacer más pobres a los que ya lo son.