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Nicanor Parra > Luis Ortega

Por imperativos de edad y de salud, los principales reclamos del cartel se quedaron en sus casas respectivas y siguieron, eso es seguro, la ceremonia de entrega del Premio Cervantes 2012 desde Santiago y Madrid. El rey, que no pasa por sus mejores momentos en movilidad y popularidad, cedió su protagonismo al Príncipe de Asturias, en la monumental Aula Magna de la antigua Universidad Complutense, y el chileno, inventor de la antipoesía, envió a su nieto, Cristóbal Ugarte, a recoger la prestigiosa distinción que hace la número vigésimo quinta entre galardones y títulos ad honores recibidos. Poeta, matemático, físico, intelectual de gran influencia en toda América, procede de una familia de artistas -su hermana fue la eximia Violeta Parra (1917-1967), cantautora, ceramista y bordadora, considerada por sus compatriotas como la mayor folclorista nacional de todos los tiempos. Nicanor Parra Sandoval que [en el próximo septiembre, cumplirá noventa y ocho años, fue el único de su saga que estudió una carrera universitaria -profesor de matemáticas- y descubrió el “gusano de luz de la palabra”, a través de un libro que calificó como capital en su carrera: Romancero gitano, de Federico García Lorca. Desde 1935, y junto a sus amigos Jorge Millas, Luis Oyarzún y Carlos Pedraza, publicó la revista Millas, donde editó su primer anticuento, Gato en el camino. Ejerció como profesor de matemáticas y, mediante becas oficiales, amplió estudios en la Brown University, lo que le valió una plaza de profesor titular de Mecánica Racional, de la Escuela de Ingeniería de Santiago. Declarado opositor de la “poesía tradicional” de Pablo Neruda, le ataca con sus antipoemas, hechos con recortes de periódicos, titulares y gacetillas ordenados al azar. Desde entonces, Parra acuña su estética propia, con ironía, sarcasmo y un lenguaje cotidiano frente al exceso rutilante de la metáfora, que le valieron a Neruda su Nobel, al que Parra, con reiteración y solventes apoyos, ha sido nominado sin éxito. Premio Reina Sofía de Literatura Iberoamericana en 2001, finalista del Príncipe de Asturias de las Letras y, al fin, once años después, Cervantes ha dicho sobre su obra: “Durante medio siglo, la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa”. Suma una veintena de títulos y una ristra de frases célebres que, por su carácter provocador, sobrepasaron las fronteras de un país “tan afilado que casi se queda en un suspiro”.