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“No sé robar, ni soy político”

Sus perros son los fieles acompañantes de un hombre que busca una vida más digna. / MOISÉS PÉREZ

GABRIELA GULESSERIAN | Puerto de la Cruz

Su reclamo es el mismo de siempre, aunque en esta ocasión no pide un trabajo dado que actualmente tiene su pierna derecha partida. Javier del Rosario, más conocido por haber sido desalojado en enero de la estación de guaguas, donde vivió durante más de un año a falta de un techo, se queja de que los Servicios Sociales de Puerto de la Cruz hayan perdido el expediente con todos sus papeles que le posibilita cobrar la ayuda de 420 euros del Gobierno de Canarias durante dos años.

Sin embargo, desde este departamento desmienten que el expediente se haya extraviado y aseguran que la ayuda y la búsqueda de residencia para Javier se tramitan bajo las mismas condiciones que la de cualquier otro vecino en su misma situación. No obstante, aclaran que no pueden brindar más detalles amparándose en el secreto profesional.

Falsas promesas

“Estoy cansado de tantas mentiras y promesas”, confiesa Javier, que aún vive con sus perros en la escalera del recinto. Recuerda que en enero el alcalde de la ciudad, Marcos Brito, “lo quiso convencer de que volviera a Las Palmas”, isla en la que nació y vivió, pero él dice que allí “no tiene nada que hacer”.

Le prometieron que le iban a buscar un sitio donde alojarse y también arreglarle una pensión. Para eso, le solicitaron una determinada documentación que presentó a falta de un papel, el certificado de empadronamiento en Las Palmas. “No me lo podían dar porque mi documento nacional de identidad estaba roto”, comenta. No obstante, según Javier del Rosario, en Servicios Sociales le dijeron que “no se preocupara”, que iban a solicitárselo desde Tenerife.

Sin embargo, el jueves, cuando fue a preguntar por su ayuda, le dijeron que su expediente se había extraviado y que “ven difícil lo de la paga”. De no ser así, y “cansado de tantas mentiras”, acampará con sus animales frente al Ayuntamiento para que los ciudadanos conozcan su historia que puede ser la de cualquier ciudadano. Un día perdió su trabajo, su apartamento y de un momento para otro se vio en la calle. Cruz Roja de Puerto de la Cruz le llevó para comer este fin de semana y hasta el lunes, dos litros de leche, dos de jugo, queso y un paquete de galletas. Actualmente vive de la solidaridad de las personas que están a su alrededor y de lo que puede pedir “cuando la Policía Local de la ciudad lo deja”.

Por fortuna, subraya, lo ayudan bastante. “No me dejan otra alternativa, no sé robar, ni vender drogas y tampoco soy político”, apostilla entre lágrimas.