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Pasotismo social > Juan Henríquez

No entiendo nada. Deben de ser los años que están pesando más de lo que esperaba. Resulta que nos están destrozando la vida con recortes y ajustes, eliminando servicios esenciales, aniquilando valores democráticos y mutilando derechos civiles, y con una naturaleza espantosa, practicamos un pasotismo social sin precedentes. Ah, ¡que se jodan!, esto no va conmigo, para eso les dieron la mayoría absoluta. Porque saben ustedes qué es lo curioso, pues que ahora nadie votó al PP; por lo visto salieron sólo con los votos de los ricos. ¡Toma castaña!

Mi perplejidad ante la pasividad social que observo debe tener su fundamento en el acojonamiento de la gente, y el temor a verse envueltos en un viaje sin retorno. Es que ni siquiera los jóvenes, a los que se les está machacando sus elementales derechos a formarse, son capaces de reaccionar. Puede que el equivocado sea un servidor, que piensa que el éxito de Rajoy, a pesar de llegar al poder estafando la voluntad popular con falsas promesas electorales, se puede permitir hacer lo que le dé la gana, y joder a todo el que se le ponga por delante, y además cercenar la libertad y la democracia a través de leyes que impidan el derecho, por ejemplo, a manifestarse, prohibiendo la convocatoria de concentraciones a través de las redes sociales.

Me cuesta aceptar que la población no capte la verdadera intención de Rajoy. Nos están secando las neuronas cerebrales, vendiéndonos una política de ajustes por la crisis económica, cuando en el fondo lo que persiguen es imponer su ideología conservadora, apostando abiertamente para que la educación y la sanidad estén sólo al alcance de los ricos, corrigiendo de esta forma el derecho universal de los ciudadanos al disfrute gratuito de esos servicios esenciales y de primera necesidad.

¿De verdad es tan difícil darse cuenta de que el PP, con el señor Rajoy a la cabeza, se propone desmantelar el Estado de Bienestar Social, al amparo de la crisis económica y las exigencias de la señora Merkel, convertida en la vocera de esos fantasmas a los que llaman mercados? Insisto: ¡y aquí no pasa nada! Perdonen, tengo que largarlo: no las están metiendo doblada, y sin vaselina. Que nadie se sienta aludido, pero nos hemos convertido en el burro del fotógrafo: nos montan, y más parados que el salario mínimo.

En serio, debo de estar chocheando, y debe de ser por eso que estoy muy preocupado, porque mientras que el Gobierno rajoyiano nos está chupando la sangre, las calles permanecen vacías. No veo por ninguna parte la rebeldía social. Que nadie se llame a engaños, esto no es un problema de sálvese quien pueda; aquí, o remamos todos en la misma dirección, o nos hundimos como el Titanic.

Palabra, me resisto a cruzarme de brazos; propongo públicamente, antes de que el Gobierno rajoyiano lo prohíba, que convirtamos el próximo Primero de Mayo en el día grande de la protesta ciudadana contra las reformas y los ajustes de Rajoy. Digámosle alto y claro que no estamos dispuestos a que nos expolien lo que con tanto sacrificio hemos conquistado. Gritemos: ¡rebelión social, ya!

juanguanche@telefonica.net