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Reflexiones sobre los Presupuestos del Estado para 2012 > Antonio Alarcó

Mariano Rajoy, político formado y recto donde los haya, ofrece siempre muestras de honestidad, rigor y anhelo por redirigir el rumbo de España, diciendo la verdad por dura que sea, consciente de que la mentira tiene poco recorrido. Al programa de ajustes que estamos explicando a los españoles, con cuyo respaldo contamos, se une el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2012, el primero del gobierno, que afronta nuestros más acuciantes problemas.

La estrategia del Gobierno es reducir el déficit y recuperar la confianza internacional, volviendo al ajuste entre ingresos y gastos que desdeñó Zapatero durante ocho años. Los Presupuestos del Estado de aquella época eran un despropósito que renunciaba a cumplir una máxima en economía: Sólo podemos gastar lo que tenemos, ni un euro más. Ahora, encima, toca devolver lo que debemos.

Hay que recordar que Zapatero derrochó en plena crisis 90.000 millones más de lo que ingresó, colapsando nuestra economía y queriendo hacer ver que había brotes verdes donde todos veíamos recesión. Ahora nos queda la peor herencia nunca antes recibida de un gobierno anterior, y estos presupuestos prevén el pago de 27.000 millones de euros de todos los españoles en intereses de nuestra deuda exterior.

Con todo, 6 de cada 10 euros del presupuesto se destinan a gasto social: un 37% para sostener nuestro sistema de pensiones, actualizado después de la bajada del PSOE -que rompió el Pacto de Toledo-, y más de un 9% en prestaciones por desempleo a los 5,3 millones de parados, casi 30.000 millones de euros. Hay que sumar las cantidades dedicadas a la Seguridad Social para paliar el desastre del “progresista” gobierno anterior.

No sé si se recuerdan que Zapatero destruyó tres millones de empleos, quitando oportunidades a personas que hoy podrían estar trabajando, contribuyendo al sostenimiento de nuestros servicios, desarrollando un proyecto vital. Al contrario, tenemos que prever más ayudas para que esas familias puedan subsistir. Suben casi un 10% las transferencias a comunidades autónomas, que garantizan el sostenimiento de educación y sanidad, y no se sube el IVA. Tampoco hemos bajado el sueldo a los funcionarios como hizo el PSOE. Como ha dicho el Gobierno, todo lo que sea ajeno a los pilares básicos del Estado del Bienestar, esperará a que logremos superar la situación.

Es ilusorio suponer que los canarios, como parte del sistema y españoles que somos, viviremos ajenos a los ajustes que se producen, pero sí podemos asegurar que Rajoy sabrá entender nuestra singularidad. Después de ocho años sin escuchar sus voces, retornan los quejidos lastimeros de miembros de CC contra el “maltrato” del Gobierno, con un sector minoritario del PSOE como comparsa, olvidando que el período en que Canarias estuvo más presente para el Ejecutivo central fue el último en que gobernó el Partido Popular.

La situación viene como anillo al dedo a Paulino Rivero para seguir apelando al victimismo y al miedo. Ese sector de CC, autoproclamada voz del Archipiélago en Madrid, no ha sido más que el patético eco de Rodríguez Zapatero. Ese cómplice silencio y el apoyo incondicional al PSOE, permitió la toma de decisiones nefastas para todos, que hacen que nos encontremos en la actual situación. ¿Son estos los nacionalistas que durante años levantaron la mano con el PSOE para apoyar cada una de las ocurrencias de Zapatero? No se les escuchó protestar entonces, y tras 100 días pretenden que todos los males recaigan sobre Rajoy. Quisiéramos saber qué pasaba por la cabeza de dirigentes como el vicepresidente del Cabildo tinerfeño, Carlos Alonso, cuando no se cumplía el Plan Canarias, o cuando la que fuera ministra de Sanidad despejaba a córner con la deuda sanitaria, o cuando se rebajan anualmente las cantidades a percibir de las transferencias corrientes del Estado.

Vamos a echar de menos las carreteras y las obras que esperaron durante casi una década con Zapatero, y que acumulan hoy un retraso injustificado. Millones de euros que estuvieron comprometidos, que ahora no podrán ejecutarse por una gestión ineficaz del Gobierno canario y esa actitud incomprensible de CC.

Una amplísima mayoría de canarios dieron su apoyo al Partido Popular las pasadas Elecciones Generales, y han avalado en las urnas una toma de decisiones que no es fácil, pero que parte del deseo de cambio que expresaron casi once millones de españoles, frente al desplome del PSOE y al exiguo papel de CC, a quienes no votó ni el 8% de los canarios. Están fuera de juego y lo saben..

*Portavoz del Grupo Popular en el Cabildo de Tenerife y senador por la Isla