Relato de la insatisfacción

Madame Bovary es una adaptación para el teatro de la célebre novela de Gustave Flaubert realizada por Emilio Hernández, para un montaje que dirige Magüi Mira. / DA

Santiago Toste | Santa Cruz de Tenerife

La historia de una mujer que se siente insatisfecha con su vida, y que en su lucha por salir adelante equivoca la salida. El actor Juan Fernández explicaba de esa modo el argumento de Madame Bovary, la célebre novela de Gustave Flaubert (1821-1880), cuya adaptación teatral -realizada por Emilio Hernández para este montaje que dirige Magüi Mira- recaló ayer en el Teatro Guimerá de Santa Cruz. Protagonizada por Ana Torrent, Madame Bovary también se pone hoy en escena en el recinto capitalino, en dos funciones que comenzarán a las 19.30 y 21.30 horas, respectivamente. La próxima semana esta propuesta teatral viajará hasta el municipio sureño de Arona.

Fernández, quien interpreta al marido de Emma Bovary, participó ayer en una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por la edil Clara Segura, presidenta del Organismo Autónomo de Cultura (OAC) del Ayuntamiento de Santa Cruz, y los también intérpretes Armando del Río y Fernando Ramallo, que encarnan a los dos amantes de la protagonista: Rodolfo y León. La actriz Ana Torrent no estuvo presente en el encuentro con los periodistas, ya que llegaba a la Isla esa misma tarde.

Escenografía

Una cama de matrimonio, unos libros y un piano. La luz, la música, los personajes y la palabra. Juan Fernández aludió a la sencillez de este montaje, que durante dos meses se ha representado con notable éxito en Madrid y también ha llegado a Sevilla y Zaragoza, por que aquí, subrayó, la prueba de fuego no es otra que trasladar con solvencia el texto literario a las tablas de un teatro y, sobre todo, la mayor o menor pericia de los actores para dotarlo de autenticidad. Por eso destacó el “espectacular” trabajo de Ana Torrent, “que durante la función emprende un viaje con el personaje absolutamente maravilloso”. Y es que, reiteró el actor, la materia literaria obliga a los intérpretes a abordar un complejo ejercicio de verosimilitud. De lo contrario, podrían “aburrir hasta a las ovejas”.

Mientras que Fernando Ramallo destacó de su papel el que en la obra se plasman dos momentos distanciados en el tiempo de la relación de León con Emma Bovary, uno ligado a la primera juventud, “donde los sentimientos están a flor de piel”, y otro en el que éste “ha aprendido a manejar mejor su vida”, Armando del Río describió a Rodolfo como un “amante profesional, alguien que es incapaz de comprometerse porque ama demasiado la libertad”. En ese sentido, los miembros del reparto coincidieron en afirmar la plena vigencia del perfil psicológico de todos y cada uno de los personajes, algo que, por ejemplo, se pone de relevancia en lo que ha sido dado en llamar el síndrome Bovary, que viene a ser algo así como la búsqueda permanente, patológica -y aquí regresa esa idea de insatisfacción-, de un amor ideal que no existe. “Emma Bovary contempla su vida de una manera -apostilló Juan Fernández- que le lleva a envidiar a las heroínas que pueblan sus novelas”. “Si algo nos quiere decir esta obra, es que nadie, ya sea hombre o mujer, puede gestionar su vida apoyándose permanentemente en los demás”, agregó el actor.

Interés del público

Clara Segura destacó el interés que ha despertado entre el público esta propuesta escénica, y prueba de ello es el actual ritmo que mantiene la venta de entradas, tanto para la función de ayer como para las de hoy. Las localidades, que cuestan 25, 20 y 18 euros, se pueden adquirir de 17.30 a 21.30 horas en taquilla, llamando al número de teléfono 902-364-603 o, en Internet, en el sitio web www.generaltickets.com. Además, las personas que poseen el carné de Amigos del Guimerá, que el jueves pudieron vivir un encuentro con los actores, poseen un descuento del 20% sobre el precio de las localidades si han sido adquiridas en la taquilla de este espacio escénico.