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Transporte aéreo y salarios > Tomás Cano

Recientemente escribí sobre la voracidad de las compañías low cost. Puede que algunos entendieran que compartía su política de subvenciones y salarios y el trato a sus empleados. He sido director de algunas líneas aéreas y, a pesar de ello y de mis propios fracasos, no he conseguido un trato salarial equitativo entre los diferentes colectivos de una línea aérea. Aún a pesar de ello, el desequilibrio no ha sido brutal como ocurre ahora, en el nuevo escenario del transporte aéreo, aunque no están al margen otros sectores del turismo.

En las low cost, el empleado está básicamente en el salario mínimo y en algunos casos y específicamente en el personal del aeropuerto, léase facturación o de primera línea, por debajo de ese umbral. Son las personas que representan el primer contacto entre la línea aérea y el cliente. Algunos de ellos deben trabajar en una o dos compañías para poder alcanzar los 1.000 euros al mes. Con ello no se consigue más que una gran brecha.

En casos como Ryanair, Easyjet o cualquier otra línea aérea se dan casos en que los ejecutivos ganan hasta 200 o 300 veces más que sus empleados. ¿Cuál es le mensaje que le damos al empleado?

Mientras tanto nuestros hijos y compañeros de profesión han tenido que emigrar a otros países, donde su vida no es mejor, pero por lo menos perciben un salario algo más digno.

Los directivos tienen unos sueldos inmorales, con lo que llego a la conclusión de que tienen un gran vacío en su misma alma.

Por último, no olvidemos que para estos hombres no existen los pueblos, sino los mercados, no existen personas, sino consumidores, no existen ciudades, sino aglomeraciones, lo que me lleva a la siguiente reflexión: “Qué curioso es el hombre, nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere”.