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Un obispo brillante, un hombre ejemplar > Fernando Clavijo*

San Cristóbal, San Cristóbal, Cristóbal de La Laguna. ¡Cómo recuerdo tus barrios y tus calles, una a una!

Con esas palabras rememoraba el Obispo Felipe Fernández García, Emérito de la Diócesis Nivariense, a la ciudad para él tan querida, en la que vivió feliz una parte importante de su existencia y en la que fallecía -casualidades que nunca lo son- el pasado Viernes Santo, antes de la Procesión Magna, tan silenciosa y discretamente como había vivido.
Don Felipe, como digo, fue un hombre discreto pero de una gran talla intelectual. Es de muchos conocido que escribía, además de otros géneros, poesía y que gustaba de las tertulias culturales, en las que era gran conversador y a las que se acercaba siempre que su labor pastoral se lo permitía.

El actual obispo nivariense, Bernardo Álvarez, lo ha definido como un humanista. Y lo fue. Un hombre brillante y destacado que desde que el 12 de junio de 1991 fuera preconizado obispo de San Cristóbal de La Laguna, no dejó de ejercer en esta ciudad, además de su labor eclesiástica, una labor cultural, unida a su Fe, que le llevó a crear el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias, a impulsar los Congresos Internacionales Diálogo Fe-Cultura y los Encuentros en la Cultura a conseguir la construcción de un nuevo Archivo Histórico Diocesano, hoy con sede en la calle Anchieta. Su extensa biblioteca fue donada, así mismo, al ISTIC.

Don Felipe recuperó e institucionalizó, también, la visita de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias, a La Laguna. Desde 1964, la imagen de la Virgen no nos visitaba y en 1997 el prelado logró que se produjera el tan ansiado acontecimiento, que luego se repitió en 2009.

En su actividad pastoral destacó por la convocatoria y realización del Primer Sínodo de la Diócesis Nivariense y pudo ordenar, en los años de su episcopado 68 presbíteros diocesanos, cinco religiosos y dos diáconos permanentes.

Pero por lo que más lo recuerda el pueblo lagunero es por su vertiente humana, la más importante, puesto que fue un hombre bondadoso y cercano que, cuando sintió que su ciclo había concluido, se retiró dejando paso a quien él creía más preparado para continuar su labor.

Leonés de nacimiento, natural de San Pedro de Trones, se sintió siempre profundamente lagunero, como muestran los versos que encabezan este artículo y que pertenecen al poema San Cristóbal de La Laguna, de la que recordaba todo: lo grande, las procesiones, los días señalados de las fiestas religiosas, pero también lo más pequeño, la historia cotidiana que tanto le gustó vivir:

Ciudad de silencios hondos
y de muy hondas preguntas;
con muy precisas respuestas
cuyo sentido hoy perdura.
Ciudad de estar y gozar,
de vivir sin sombra alguna.

Así, sin sombra, vivió don Felipe Fernández siendo, las más de las veces, un cristiano de a pie; un hombre que anónimamente se acercaba a los hospitales, a las casas de acogida a hablar con los más desfavorecidos y ayudarlos en su dolor. Por eso su muerte ha sido tan sentida incluso en aquellos que, no siendo creyentes, supieron ver su dimensión humana, que era muy amplia y tenía muchos y ricos matices.

Así lo demuestra el hecho de que su capilla ardiente, que ha estado abierta el pasado fin de semana en el Palacio Salazar, sede del Obispado, haya sido visitada por numerosas personas que quisieron y admiraron al prelado.

Ya su cuerpo descansa en la parroquia matriz de La Concepción, sede provisional de la Catedral de La Laguna, en la que hoy martes, a las 13.30 horas, se celebra la Misa Exequial y el posterior entierro, como fue su voluntad.

La memoria de monseñor Felipe Fernández queda ya, para siempre, en el corazón de los laguneros y laguneras que conocieron su labor y pudieron tratar al hombre. Su dimensión religiosa y cultural forman parte de la Historia con mayúsculas de esta ciudad que es muchas ciudades y que en sus más de cinco siglos de existencia ha visto llegar, quedarse y marcharse a grandes hombres y mujeres entre los que don Felipe tiene un lugar destacado.
Descanse en paz.

*Alcalde de San Cristóbal de La Laguna