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Una asociación de enanos filipinos planea un poblado a su medida en Manila

Una veintena de enanos filipinos trabajan en el restaurante de Manila inspirado en 'El señor de los anillos'. | DA

EFE | Manila

Una asociación de enanos filipinos planea crear un poblado a su medida a las afueras de Manila para huir de la discriminación laboral y asegurar la subsistencia de las generaciones futuras con la ayuda del turismo.

“El objetivo es vivir todos juntos. Si tenemos un poblado para nosotros, podremos librarnos de la discriminación que sufrimos. Llevo tiempo soñando con ello”, afirma a Efe Perry Berry, presidente de la Asociación de Personas Pequeñas de Filipinas, formada por 46 familias.

“Estamos pensando en diseñar las casas con forma de seta. Y todo lo que haya dentro será acorde a nuestro tamaño: las sillas, las mesas. También construiremos una capilla, un mercadillo, un restaurante… Queremos atraer turistas”, explica Berry.

A este filipino de 55 años y 109 centímetros de estatura se le ocurrió la idea reflexionando sobre el futuro de gente con su condición, muchos sin apenas educación y sin oportunidades de integrarse en la sociedad.

“Muchos no quieren salir a la calle porque están avergonzados de su apariencia. Si estamos todos juntos es más fácil, nadie sentirá vergüenza”, dice Berry.

Recientemente un empresario les ofreció el uso de un terreno a las afueras de Manila para construir el poblado, pero discrepancias legales sobre la titularidad del lugar han frustrado la operación.

“Queremos que el terreno nos pertenezca porque tengo miedo de lo que pueda ocurrir con las generaciones futuras cuando yo ya no esté, tenemos que estar protegidos”, mantiene Berry.

El núcleo de la nueva comunidad serían las 46 familias de la asociación y confían que con el ejemplo más gente se sumará al proyecto.
“No tenemos estadísticas del número de enanos de Filipinas, creo que hay muchos por todo el país. Les da vergüenza salir a la luz, pero creo que se unirían. Espero que entre 200 y 300 familias terminen viniendo”, explica Berry.

Berry fundó la asociación en 1989 como punto de encuentro para las personas de su tamaño en Filipinas, donde no reciben ninguna ayuda estatal.

“Nos reunimos cada dos meses -añade-, pero pensamos aumentar el número de reuniones para avanzar con nuestros sueños. Tenemos que pensar en nuestro plan para obtener esa comunidad”.

Han solicitado apoyo financiero al Gobierno, pero no han obtenido una respuesta definitiva, y también a empresas y personas particulares.

Discriminación laboral

Detrás del proyecto subyace la discriminación laboral que sufren en Filipinas, un país donde las prestaciones sociales para personas con discapacidades apenas existen.

“Es muy difícil para nosotros encontrar trabajo porque ni siquiera podemos llevar cosas pesadas, no nos podemos mover bien, tenemos muchas limitaciones. Nos cuesta incluso subirnos a cualquier vehículo”, subraya el presidente de la asociación.

Según relata Berry, el mundo del espectáculo es a menudo la única salida que les queda a muchos de ellos, pero denuncia que los abusos y las burlas son frecuentes.

“De joven trabajé en películas o actuando en fiestas privadas, y al principio lo disfrutaba. Pero después me di cuenta de que los demás actores se burlaban de nosotros, a veces se saltaban el guión y nos pegaban alguna torta para hacer reír a la gente. No somos perros”, protesta Berry.

El posible interés turístico del poblado representa una alternativa a este tipo de empleos que consideran vejatorios, tanto para los miembros actuales como para las generaciones futuras.

“No es sólo para nosotros sino para nuestros hijos, para que tengan un sustento y un lugar en el que vivir”, subraya el presidente, casado con una mujer de estatura normal y padre de dos hijos enanos y dos sin ninguna discapacidad.

“No es que queramos aislarnos, sino que queremos ser respetados por la sociedad aunque seamos pequeños “, concluye Berry.