Puerto de la Cruz >

Conexión telegráfica en la ciudad

LUIS F. FEBLES | Puerto de la Cruz

La destreza y atención del telegrafista medía su nivel de importancia a la hora de interpretar una nota en código morse. / DA

Cambió el rumbo de la historia. Unió lugares lejanos cuando en el siglo XIX el creciente comercio mundial y la competencia entre los países hacía indispensable un medio rápido y eficaz de comunicación. El 6 de diciembre del año 1883 Canarias se conectó al resto del mundo a través de un cable que unió Tenerife con Cádiz. Así, el telégrafo se configuró como el elemento principal de transmisión de información hasta la aparición del teléfono moderno.

A manera de puente imaginario, Puerto de la Cruz se convirtió en capital del telégrafo, para albergar desde el jueves hasta ayer, domingo, la VIII Asamblea Nacional de la Asociación Amigos del Telégrafo de España, que se celebró en el hotel Luabay de la ciudad turística.

Por primera vez en la historia, telegrafistas venidos de toda España eligieron el enclave norteño para decidir la renovación de los cargos directivos así como la organización de ponencias orientadas a mejorar las comunicaciones en el país. Además, la asociación llevó a cabo una serie de actos para conmemorar los 129 años de conexión telegráfica con la Península por medio del primer cable submarino que unió la capital de la Isla con Cádiz.

Para conocer los entresijos de una profesión relacionada para muchos con lo pretérito, el delegado de la asociación para Canarias, Mario Oralino Álvarez, explica para DIARIO DE AVISOS la funcionalidad y la realidad de un instrumento “que manejamos a diario sin darnos cuenta”. Para este telegrafista palmero, jubilado y con casi toda una vida dedicada al trabajo en la administración pública, el telégrafo “nunca desapareció sino que se adaptó a las nuevas tecnologías en su forma más avanzada”, argumenta. Tal es así, que los ordenadores y los teléfonos son telégrafos modernos. “Lo tenemos a la orden del día; la diferencia es que antes se utilizaba el sistema binario de puntos y rayas”, diferencia. Tanto ha cambiado la ciencia de un tiempo a esta parte, que el telegrafista rememora cuando en Taco “se veían unas torretas grandísimas con unos equipos arcaicos refrigerados por agua que facilitaban la conexión y la comunicación en Tenerife”.

Chasquidos de la máquina

Mario Oralino, delegado de la asociación para Canarias. / MOISÉS PÉREZ

Los efectos físicos de tantos años prestando servicio en la administración pública han pasado factura, y el versátil exfuncionario indica que los oídos “sufrían mucho por los fuertes chasquidos que emitía la máquina”.

La destreza y atención del telegrafista medía su nivel de importancia a la hora de interpretar una nota en código morse. Muchos eran capaces de recibir y escribir el mensaje a la vez, teniendo la capacidad de diferenciar las interferencias y distinguir sonidos.

Allá por la década de los 50, con el despertar de la agricultura en la Isla, los comerciantes hacían cola en las administraciones para saber qué pasaba con su mercancía. “Estaban pendientes de nosotros para saber si se había vendido su producción y conocer su cotización en el mercado insular y nacional; éramos una pieza clave en el engranaje social”, dice.

Pese a mirar su iPhone varias veces durante la entrevista, y demostrar un perfecto conocimiento de las nuevas tecnologías, el delegado de la asociación para Canarias recuerda con cariño cuando con Paulino Montesinos, compañero de Radio Club, “recibíamos mediante morse las crónicas de los partidos que se jugaban en la península y por teléfono llamábamos a la emisora capitalina para comunicar los resultados”.

La mejora del teléfono

Para Mario Oralino Álvarez, la mejora de las condiciones del teléfono provocó el desplazamiento del telégrafo. En este sentido, y pese a que las nuevas tecnologías tienen un sistema de comunicación diferente al de antaño, “todavía nos comunicamos entre los compañeros por morse, con el sistema de puntos y rayas”, confiesa.

El lenguaje secreto y los entresijos de una nomenclatura de comunicación poco conocida hacía de los telegrafistas una casta diferente y en muchas ocasiones controlada por los regímenes militares. Pese a todo, siempre había tiempo para “alguna pillada con los compañeros del trabajo”, subraya.

La ciudad de Puerto de la Cruz estará siempre ligada al telégrafo a través de la figura de Agustín de Bethencourt y Molina, hijo ilustre y uno de los grandes precursores de este sistema de comunicación.

[apunte]

La asociación

El grupo de asambleístas que acudió a Puerto de la Cruz para celebrar la VIII asamblea nacional de la Asociación Amigos del Telégrafo de España realizó en Santa Cruz una ofrenda de flores ante la placa que recuerda en el edificio del Centro de Comunicaciones el amarre del cable que por primera vez unió las Islas con la Península. Además, se acercaron a Los Silos para conocer la caseta de amarre del primer cable submarino que enlazaba Tenerife con La Palma, la única que se conserva en el Archipiélago. La asociación celebra reuniones periódicas y todos sus miembros pagan una cuota anual de 21 euros. Además, es importante su obra social corporativa, ya que ayuda a los telegrafistas que no tienen los medios suficientes. Oralino agradece tanto a Eliseo Izquierdo como a Rafael Zurita la realidad del congreso celebrado en esta isla de Tenerife.

[/apunte]