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De esta salimos (es broma) > Rafael de Miguel

Después de unos cuantos días en que habíamos dejado el tema Bankia para distraernos con otros asuntos de menor cuantía aunque no menos preocupantes, como las protestas por los recortes en educación que concluyeron en una jornada de huelga un tanto desigual en el ámbito universitario, o la capacidad de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, para meterse en un charco y conseguir que su nombre sea coreado en un estadio de fútbol, la cruda realidad bancaria nos ha metido otra vez en el fangal de cifras macroeconómicas aderezadas por gestiones dignas de toda sospecha.

No hay como levantar las alfombras para descubrir que la entidad, en lugar de haber ganado más de 300 millones de euros en el ejercicio del 2011 en realidad perdió 3.000 millones. Nada, un pequeño desliz contable. En este país corremos un serio riesgo de indigestión letal masiva ante la cantidad de ruedas de molino que nuestra clase dirigente, sea política o económica, parece dispuesta a hacernos tragar. La última piedra, ésta de Bankia, tiene un calibre de 19.000 millones de euros y da clara idea de la situación de sistema bancario español y de la catadura de algunos responsables de su gestión.

Son muchos los afectados por la crisis los que esperan (esperamos) que a los culpables de este desaguisado, sean Rodrigo Rato, los responsables de gestionar la cajas o quienes deberían vigilar sus cuentas, sean pasados por la piedra de la justicia porque esta juerga no puede salir gratis a sus protagonistas y puestos a tragar con ruedas de molino que haya para todos.

Uno de las buenas noticias de estas últimas jornadas, amén de que ver como algún gestor político como el presidente gallego Alberto Núñez Feijoo obtiene un contrato para salvar los astilleros gallegos, tiene un carácter que anima a pensar que en nuestra clase política comienza a anidar el sentido común o la necesidad, según se mire. La reunión entre el presidente del gobierno Mariano Rajoy y el líder de la oposición Alfredo Pérez Rubalcaba es una buena señal, porque amén su sus diferencias de diagnóstico sobre cómo salir de la crisis, al menos se ponen de acuerdo en mantener una voz común en los foros europeos, que no está en horno para bollos. Sería bueno que esta práctica y para temas domésticos Rajoy la trasladara al resto de los dirigentes políticos de este país.

La sociedad española esta exhausta de tanta crisis, paro, desasosiego y malas noticias en general. La realidad, una vez más supera de ficción, pero hay que confiar en que la ficción -que los políticos se pongan de acuerdo de una puñetera vez- haga que la realidad se transforme y que los más de 5.600.000 parados vislumbren un rayo de luz para salir del pozo.

En una de las múltiples tertulias que pueblan nuestros también famélicos medios de comunicación escuchaba días atrás al parlamentario del PP en el congreso Conrado Escobar repetir con convicción que “ de esta salimos”, argumento al que sumaban el resto de los contertulios pero con la incertidumbre reflejada en sus rostros.

Pues eso, de esta salimos, pero ¿cómo? O es broma.