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Díseselo > Ramiro Cuende Tascón

El otro día escuchaba la radio, serían  las ocho y cuarto, oí un nombre robokópico y una voz que me resultaba conocida, ella era María -la nueva voz de radio CIT- y el era Anónyman -nadie-, lo escribo con y griega porque me suena más anónimo. Era la desconocida persona que nos presenta y propone, escribiendo sus ideas en la curva de la TF-5, por encima de El Rincón. Tiene un punto, o un mucho, de land art, otro refrescante y un todo de familiaridad.

Se mete en nuestra vida de puntillas con sus claras letras y sus calmas ideas sobre verde ¿Había sintonizado una radio peninsular con ces y zetas? No, sonaba lindo.

Ella le preguntó ¿qué frase te gusta especialmente?, le contestó que una muy simple, con una sola palabra “DÍSELO”. Aquel día se llamó “SIN FRONTERAS”, un sencillo homenaje al programa de radio del que disfrutaban. Viajaban por la red, colgados de las ondas sin miedo y sin límites. Me gustó escucharlos, gracias, me regalaron el día.

Mientras los escuchaba pensé en proponerle a María que le trasladara a Anónyman una idea para sus mensajes “VIVE SIN MIEDO”, me vino a la cabeza con motivo de una conversación de supermercado un sábado por la mañana, me dijeron ¡vigila al escribir, no te metas con Zutano De Tal, político de los de toda la vida!, porque es muy rencoroso y muy peligroso y muy y muy y muy malo. Me quedé pensando ¿Vivir con miedo?

Para mí el recuerdo del miedo tiene nombre de profesor de parvulitos. Mi primer maestro en párvulos fue Don Narciso -vestía de negro-, daba clase en el ‘B’, en el ‘A’ daba el Hermano Julio que tenía un trozo de goma de caucho para guiar al rebaño. Uno de mis primeros recuerdos en aquel aula junto a la enfermería de Don Carlos fue un castigo ejemplar que consistió en ponerle caliente la nalga a un niño con nombre de mayor llamado Jaime Insensé  Bujan, ¿o no suena grande? ¡Qué tiempos! Llevo toda la vida peleando con aquellos sustos.

Las ideas de Anónyman, como la silla gigante de Moaña, son un enigma, de esta ya se sabe todo, de las frases de la autopista casi nada. Prefiero no conocer al autor de tan bello dislate, conozco su voz, creo saber que es una persona de bien, un vitalista dispuesto a compartir, me basta.

Pasamos por momentos de incertidumbre para los que no hay receta. Nuestra intuición y la decisión de cada momento nos salvan -o no- de un lío o nos lo evitan. Con la intuición no se analiza, duda, intelectualiza, cuestiona, su sabiduría nos ofrece una guía que rechazamos para vivir con nuestra lógica, nuestras creencias y nuestros pulcros miedos.

No se olviden las ideas son para todos los públicos ¡Viva sin miedo!