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El momento del día en el que comemos es tan importante como lo que comemos

Los horarios son fundamentales a la hora de evitar el sobrepeso. | DA

EUROPA PRESS | Madrid

En el caso de un aumento de peso, cuándo comemos es tan importante como qué comemos. Esta es la conclusión de un estudio, publicado en ‘Cell Metabolism’, que sugiere que los horarios restringidos de la comida podrían suponer un cambio de estilo de vida para ayudar a las personas a mantenerse alejadas del sobrepeso.

Cuando a un grupo de ratones, que seguían una dieta alta en grasas, se les impidió comer durante ocho horas al día, ingirieron el resto del día tanto como otros ratones que pueden comer a cualquier hora y, sin embargo, se mantuvieron protegidos contra la obesidad y otras enfermedades metabólicas, según el estudio. El descubrimiento sugiere que las consecuencias para la salud de una dieta pobre, puede ser el resultado de, en parte, un desajuste entre nuestro reloj biológico y los horarios de las comidas.

“Cada órgano tiene un reloj”, explica el autor principal del estudio, Satchidananda Panda, del El Instituto Salk de Estudios Biológicos, en EE.UU. Esto significa que hay veces que nuestro hígado, intestinos, músculos y otros órganos, trabajan con la máxima eficiencia, y otras veces, están más aletargados. Estos ciclos metabólicos son críticos, desde el procesamiento del colesterol, a la producción de glucosa. Cuando los ratones o las personas comen, con frecuencia, durante el día y la noche, pueden perder los ciclos metabólicos normales.

Para averiguar si solo la restricción de la alimentación, sin un cambio en la ingesta de calorías, podría prevenir la enfermedad metabólica, el equipo de Panda alimentó ratones con una dieta estándar, o con una dieta alta en grasa, alternando uno de los dos tipos de acceso a los alimentos: la alimentación ‘ad libitum’, o la de acceso restringido.

Los ratones en una dieta alta en grasas, de acceso restringido, mostraron estar protegidos de los efectos adversos de una dieta alta en grasas, y mostraron mejoras en su metabolismo y ritmos fisiológicos. Estos ratones ganaron menos peso y su hígado sufrió menos daño. Los ratones también mostraron menores niveles de inflamación, entre otros beneficios.