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Ellos odian el visón

Por REBECA DÍAZ-BERNARDO

Yo me he quedado muerta del disgusto porque como toda chica práctica de hoy día, el mayor porcentaje de la ropa interior de mi gaveta es de color nude, carne o visón, como prefieras llamarlo. Ya sabemos que es el color que combina con todo, que no se transparenta, que lo puedes usar de día o de noche sin que se note y, sobre todo, ahora que llega el buen tiempo y una abusa de la ropa de tonos claros.

Pero, como casi siempre en esta vida, lo cómodo y lo que a nosotras nos parece más práctico, a ellos les mata y les baja la lívido al sótano, porque les pone a mil un buen par de tacones, una falda ajustadita, unos pantalones más o menos ceñidos marcando trasero o un escote sugerente, y claro, una que trata de ir por la vida con holgura y sin nada que la apriete, pues resulta que es el anti morbo por excelencia, y es que parece ser que a los señores, la lencería de color visón les retrotrae a su infancia y a la ropa interior que usaban sus madres en la época de la lactancia o incluso sus abuelas, y no son capaces de distinguir un magnífico sujetador lleno de encajes o un tanga diminuto y coquetón por la sencilla razón de que sean de color carne porque lo que les viene a la memoria son los sujetadores como paracaídas o las bragas tipo tienda de campaña que en su niñez vieron en el armario de sus abuelas.

Así que me he puesto a investigar y me he encontrado con un montón de consejos más o menos creativos para mantener la atención de tu pareja a la hora de quitarte la ropa en el día a día, y he aquí algunos de los tipos que considero más importantes, como por ejemplo evitar el algodón. Los expertos cuentan que la buena lencería no tiene porqué ser incómoda ni cara, y dicen que hay que escoger encajes, transparencias, satén, raso y evitar el algodón porque no es nada sexy… empezamos bien… y en segundo lugar, pero por lo visto no menos importante, lo de evitar el color carne, visón o nude, porque ¡ellos lo odian a muerte!, hay que reemplazarlos por los colores rosa, salmón y marrones que son mucho más sexys.

Por descontado, al menos eso opino yo también, aconsejan ser sutiles a la hora de enseñar y estos mismos expertos dicen que no tiene nada de vulgar mostrar muy de pasada la lencería ya que resulta totalmente seductor dejar ver por ejemplo los tirantes del sujetador con los de la camiseta porque eso genera interés por ver más. Ah, y hablando de tirantes parece que los hombres también odian los de silicona transparentes, y yo ya no sé dónde meterme. Luego he leído que nos animan a usar sostenes tipo balconet que sientan muy bien a las mujeres y las obliga a caminar erguidas, aunque aquellas que tengan una talla mayor a la 95 lo pueden pasar un poco mal con estos diseños, y los especialistas dicen que deberíamos usar siempre medias, nunca panties, además del infaltable liguero, y corsés, y siempre en conjunto, usando prendas del mismo color, y en orden de preferencia masculina, en negro, rojo y blanco y justamente estos tres parece que se pueden combinar entre ellos aunque lo que más les gusta es una prenda de uno de esos colores con toquecitos de cualquiera de los otros dos.

Con respecto a los tangas: de entrada los expertos dicen que aquellas que no tengamos un trasero brasileño en toda regla, que lo dejemos estar por la paz y que mejor nos decantemos por un culotte que es una alternativa igual de sexy y cómoda, pero es que a mí personalmente me recuerdan a las mencionadas bragas tienda de campaña, así que no sé qué decir al respecto, y para las mortales que sí pueden usarlo con dignidad recomiendan que no lo lleven por encima del ombligo, que me pregunto yo dónde tienen el ombligo estás señoras, ¿verdad?

Por último, he encontrado que también para dormir hay que desterrar las prendas que tengan motivos infantiles, como ositos, muñequitas, etc., porque tampoco son sexys, y que a las que quieran dar un poco el toque Lolita, que busquen estampados provenzales en braguitas coquetuelas y que las usen con una batita corta con la que haga juego. Algunas amigas y yo misma reconocemos que no nos gastamos demasiado tiempo ni esfuerzo en la ropa interior porque vamos a lo fácil, a lo cómodo y a lo que podemos coger del armario con los ojos medio cerrados por el madrugón, porque a las seis y media de la mañana nadie está para seducciones, y también pienso que a base de fuerza centrífuga casi siempre solemos comprar la lencería en la línea de que aquella que aprendimos a comprar con nuestras madres a los quince años, pero estoy empezando a pensar que con la que está cayendo me parece una buenísima idea la de innovar y alegrarle la vista a tu pareja ya sea a primera o a última hora del día con algo que no sea lo de todos los días, aunque te cueste un disgusto despedirte de todos esos sujetadores que parecen de deporte.

Top secret

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