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Gestoría… > Miguel L. Tejera Jordán

“Mujeres del Nordeste de Tenerife se quedan sin ginecólogo”. “Los enfermos de sida canarios se quedan sin ayudas regionales”. “Pasajeros de TITSA de Santa Cruz se quedan sin líneas de guaguas”. “Los árboles de la avenida 25 de julio de la capital se quedan sin agua”. “Sanidad recorta ayudas a los inmigrantes”. “El Gobierno regional suprime las ayudas a los saharauis”, etcétera. Y los canarios, atónitos.

Ante semejante situación, es decir, ante tanto recorte y ajuste, surge la pregunta del millón que nos hacemos cientos de miles de canarios de las siete islas, administrados por nuestro gobierno autónomo, nuestros siete cabildos insulares y nuestros 88 ayuntamientos isleños (antes 87, ahora uno más, El Pinar, que redondea los 88).

Y la pregunta del millón es muy sencilla: ¿por qué no entregamos la administración de la cosa pública a una gestoría? Nos saldría más barato y resultaría más eficaz que mantener tres administraciones públicas que se empantanaron hasta las cejas y ahora no saben cómo salir del atolladero, como no sea subiendo los impuestos a todos los contribuyentes, por más que antes de las elecciones semejante tema ni lo mentaran.
Sí, definitivamente, una gestoría nos saldría más barata.

Nos ahorraríamos un presidente de gobierno y no sé cuántos consejeros, viceconsejeros y directores generales de la cosa primorosa; siete presidentes de cabildos insulares (algunos de ellos senadores) y una purriada de consejeros de los siete entes insulares. Nos quitaríamos de encima a 88 alcaldes y cientos de concejales sumidos en la ineptitud política e incapaces de poner en marcha un solo plan que permita sacar adelante los asuntos más tocados por esta crisis económica: sanidad, educación y fomento del empleo.

Tiraríamos por la punta del muelle sur al presidente y los otros 59 diputados del parlamento de Canarias, que cobran ni se sabe, (nunca mejor dicho, porque no quieren revelar sus suculentos salarios) y nos ahorraríamos incluso la audiencia de cuentas, por cuanto la contabilidad de los gestores de una gestoría es excelente y porque, para sumar dos más dos, no se necesita audiencia de cuentas ninguna, sino una calculadora de energía solar, que nos gasta pilas.

Al gestor le arrendamos una bicicleta, que sale más económica y más ecológica que la flota de coches oficiales del gobierno de Canarias, los cabildos y los ayuntamientos, sin contar el helicóptero del presidente…
El gestor, que nos cobre el agua, el alumbrado público, la recogida de basuras, la limpieza viaria, el mantenimiento de los jardines y unos cuantos conceptos más, que acordaríamos los vecinos, como en una comunidad bien avenida, y les aseguro que, con lo que nos ahorraríamos en gastos superfluos de los políticos que nos gobiernan, seríamos la comunidad autónoma de España más boyante y próspera de cuantos reinos de taifas se reparten la tarta del poder en España.

Porque si esto no se arregla, nos va a pasar como al vecino asturiano del pago de La Providencia, que fue mordido por dos burros y casi no la cuenta.

Aquí, entre los asnos políticos estatales -y los autonómicos-, caminamos todos por una vereda repleta de cardos…, borriqueros.