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Grecia (y II) > Leopoldo Fernández

El caso griego debería servir a España para que nuestro país huya de las políticas de gasto alocado y endeudamiento facilón. El despilfarro en las cuentas públicas, que tanto critican los partidarios del déficit por sistema, ha llevado a la vieja república helénica a una gravísima crisis de la deuda y a una inflación galopante de muy difícil control por la sola vía del ahorro y la austeridad. Y ha radicalizado la vida pública y el descrédito de los grandes partidos hasta extremos nunca vistos. De ahí el temor a que las nuevas elecciones del 17 de junio, acaben por hundir al país e imposibilitar su permanencia en el sistema monetario europeo. Porque si Atenas quiere nuevas ayudas financieras -y las necesita imperiosamente-, deberá atenerse a las severísimas políticas de ahorro y austeridad que exige Bruselas. Solo los dos grandes partidos nacionales apoyan esas medidas; los demás prefieren no pagar las deudas e incluso abandonar el euro. Un problemón para la UE, cuya moneda puede verse arrastrada hacia dificultades más severas. Según los expertos comunitarios que estudiaron sobre el terreno los problemas del país y se encontraron, por ejemplo, con que, como promedio, había 50 conductores por cada coche oficial y 45 jardineros para cuidar una maceta con cuatro arbustos en un hospital público. Grecia tiene la población ficticia más alta del mundo de personas de 100 años o más porque no se dan de baja los muertos para que sus familias sigan recibiendo la pensión. Miles de familias cobran hasta 4 y 5 pensiones a las que no tienen derecho porque corresponden a personas fallecidas o porque pertenecen a alguna de las 600 categorías laborales consideradas especialmente extenuantes. Unas 40.000 señoritas reciben una pensión vitalicia de mil euros por ser hijas solteras de funcionarios fallecidos. El salario medio de los empleados de los ferrocarriles públicos supera los 66.000 euros al año, incluidos limpiadores y trabajadores de baja cualificación. Hay miles de chollos, empresas públicas y organismos inservibles. Como ejemplo, el Instituto para la Protección del Lago Kopais, que se secó en 1930 y que dispone de 1.763 empleados. De los cuatro millones largos de población activa, casi un millón son funcionarios. Con el doble de población que Finlandia, el país con mejores notas en el último informe PISA, tiene cuatro veces más profesores, lo que no obsta para que el país ande fatal en rendimiento escolar. Tanto desajuste no es extraño que llene de incertidumbre el futuro del país. Y es que, como recoge Cervantes, la falsedad tiene alas y vuela y la verdad le sigue arrastrándose, y cuando las gentes se dan cuenta del engaño, ya es demasiado tarde.