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Herencia socialista > Juan Henríquez

Me pregunto cuándo dejará Zapatero de ser el culpable de todos los males de España. Lo digo porque Rajoy y su equipo siguen mirando al pasado ante cualquier dato negativo que se produzca en la economía española. Por ejemplo, el paro aumenta, reconocen los conservadores, porque de haberse producido la reforma laboral que propusimos en la etapa de Zapatero ahora no estaríamos hablando de más parados, sino de menos. He perdido la memoria: ¿qué propuesta, señor Rajoy?

El pasado miércoles, 16 de mayo, la prima de riesgo alcanzaba un máximo histórico desde la existencia del euro y se colocó en los 505,9 puntos básicos. Han transcurrido seis meses desde que Rajoy fuera investido presidente de los españoles y, miren por dónde, la culpa es de Zapatero, porque en la pasada legislatura tenían que haberse tomado medidas contra los bancos y el control financiero, y se hicieron, pero muy suaves. Da igual que Bruselas reconozca que Zapatero salvó a España del rescate con las medidas de recorte adoptadas en el año 2010; da igual, los culpables de la grave situación son los socialistas.

Espero que no lleguen a producirse los pronósticos del FMI y del BCE para España en los próximos seis meses. Así, como el que no quiere la cosa, dejan entrever que el rescate de España está más cerca que lejos. Pero como este Gobierno de Rajoy no tiene nada que ver con la crisis, por lo visto se han enterado gracias a que ganaron las elecciones, repiten a coro todos los días que la culpa es de Zapatero, que no hizo lo que debía en su momento. Dicen los ministros de la economía y la hacienda que “hemos hecho, estamos haciendo y haremos” todas las reformas que sean necesarias para salir de la crisis. Pues mire, esa implacable decisión de recortes por doquier no han evitado la caída del 0,3% del PIB en el primer trimestre del año, lo que nos ha metido en una recesión de la que será muy difícil salir. La culpa es de los socialistas, que se negaron a convocar las elecciones antes del verano, tal y como nosotros, los conservadores, pedíamos. La prepotencia de los peperos no tiene límites. Llaman estúpido al Premio Nobel de Economía y Premio Príncipe de Asturias, mister Paul Krugman, que lanzó en su blog una inminente quiebra de la economía española.

Se me ocurre pensar que no hace falta tener tantos premios ni ser economista de fama internacional para afirmar que España está en bancarrota. Lo que un servidor no sabe es si habrá corralito, cobertizo o goro, pero que la cosa está fea que jode se palpa en la irritabilidad social.

Perdonen la torpeza con la que me muevo en este lenguaje de la economía, lo poco que sé es de oídas y observando la mirada desesperada de casi 6.000.000 de parados bajo el síndrome de la desesperanza.

Lo miro fijamente, señor Rajoy, y veo en la retina de sus ojos la segunda gran mentira con la que engañó a los españoles: el déficit público del 8,51 del que acusó a Zapatero lo provocaron las tres comunidades autónomas gobernadas por los suyos, seguramente, siguiendo sus malvadas instrucciones. Su problema, señor Rajoy, tiene nombre: ¡fracaso!

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