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La base es otra cosa, por Luis de la Cruz

Lo que tenía que ser una fiesta se convirtió en un esperpento. La Federación de Tenerife tenía y debía esperar a la resolución de la junta permanente de la Federación de Lucha Canaria, donde no cabe recurso antes de lanzarse a celebrar la final. Creo, que anoche se le faltó el respeto a la afición de la lucha y también a dos instituciones que colaboran un montón con la lucha como es el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de La Laguna.

Las broncas y los malos modos no sirven para nada. Ahora se debe celebrar de nuevo la última fase y sino quieren Llano del Moro y Tijarafe será el Arguama y el Chijafe los que representen a Tenerife, en la Liga Nacional y eso tampoco es así porque las cosas se deben ganar en el terrero.

Lamentable el comportamiento y la forma de actuar de determinados responsables técnicos del Llano del Moro, que deben de estar para dar ejemplo; de algún directivo, luchadores y también de muchos aficionados que no supieron estar a la altura de las circunstancias.

Un cero para la Federación de Tenerife, porque nunca Juan José García -Jose, como lo conocemos todos- no tenía que ser el árbitro del encuentro. Está demasiado verde y no tuvo autoridad en los momentos claves. Te puedes equivocar y se deben aceptar los errores. Cuando posiblemente se equivocó en la agarrada entre Sixto y Borja, luego tuvo que expulsar a más de un luchador de Llano del Moro y no tuvo valor para ello, le tembló el pulso y posiblemente ahora le temblará ahora, en el momento, que deba redactar el informe aparte del encuentro.

Todo lo demás sobró. No se le puede hacer ese feo a la lucha canaria poniéndole el trofeo de subcampeón al árbitro, aunque te dé mucha rabia y te robaran a tu criterio la lucha.

El rival también se merece un respeto y en estas categorías, más allá de los logros, lo que se necesita es educación y también bastante formación de cara al futuro.

Anoche no vimos una lucha, eso es otra cosa: este deporte debe estar marcado por la nobleza, la seriedad y el encajar los golpes, aunque sean duros. No se debe repetir nunca lo de Las Canteras.