La columna Churchill > Tinerfe Fumero

Libertad, oiga, libertad

Algunos pretenden distraer al personal con la final de Copa que disputarán Athlétic de Bilbao y Barcelona FC. Unos, preparando la pitada al himno español, otros, poniendo el grito en el cielo. Como si España no fuera hoy un Estado social y democrático de Derecho. Aquí, mal pese a nostálgicos y remilgados, hay libertad para criticar al jefe del Estado y, si es menester, pitarle en el fútbol. El resto es seguir el juego de los periféricos agitadores de la esencia que imana de cada ombligo y de las chorradas -Ana Oramas dixit- de la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, que se suma al partido para no tener que explicar trampas contables y pecados financieros.

“Los que ahora gritan antes mataban y ahora no matan”

Para quien se distraiga porque el sábado se silbe al Príncipe con el pueril y bobalicón entusiasmo del que anima a renglón seguido a un equipo que publicita la tan rica como abyecta dictadura catarí, recordar lo que dijo Ernest Lluch un 3 de junio de 1999 en la plaza de la Constitución [¡claro!] de Donostia frente a un centenar de abertzales y proetarras que abucheaban y boicoteaban su intervención: “Qué alegría, llegar a esta plaza y ver que los que ahora gritan antes mataban y ahora no matan. Qué alegría, no saben que han cambiado las cosas, no saben que han llegado la libertad y la democracia a este país; que no se enteran. Gritar (sic) más, que gritáis poco. Gritar, porque mientras gritáis no mataréis y es buena señal (…)”. A él lo asesinó ETA un año después, pero su memoria viva ilumina el camino: Que piten, que piten fuerte. Qué alegría.