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La costa tejinera aguarda a su regularización urbanística

Principal zona de baño del pueblo de Jover, rehabilitada hace poco por el Cabildo insular. / SERGIO MÉNDEZ

J. F. J. | La Laguna

Es la playa por excelencia de los tejineros. El lugar donde sucesivas generaciones de vecinos de este singular pueblo lagunero han disfrutado de sus chapuzones en el mar, la afición a la pesca o, simplemente, de una jornada de ocio al sol. Decir Jover es decir Tejina, y viceversa. Un orgullo local que, pese al paso del tiempo y algunas obras de mejora, conserva la esencia de sus orígenes. Esas piscinas naturales y esos salientes de roca a los que, sobre todo en época estival, acuden a diario cientos de visitantes.

Aunque su población estable no supera las cien personas, en verano la zona se convierte en un auténtico hormiguero, sin apenas posibilidad de encontrar aparcamiento o donde poner la toalla junto al mar. Se echan en falta algunas dotaciones públicas, como unos baños en condiciones, pero también es cierto que, de un tiempo a esta parte, Cabildo y Ayuntamiento han invertido importante cantidades de dinero en mejorar las prestaciones de esta parte de la costa de la comarca nordeste.

Hace unos pocos años, la Corporación insular gastó en torno a 800.000 euros en el acondicionamiento del acceso y del charco de Jover. La piscina cuenta con una profundidad de entre 1,5 y 2,5 metros y una superficie de aproximadamente 250 metros cuadrados. También se intervino sobre las superficies de solarium y las zonas de borde cercanas, y se colocaron bancos y elementos de jardinería así como una nueva canalización del alumbrado y de la red de riego. Se habilitó, además, un pequeño dique, que a petición de los propios vecinos fue retirado posteriormente, al considerarlo poco o nada provechoso.

Jover logró así dar un salto de calidad como destino de playa. Según datos oficiales, la afluencia estimada a lo largo de un año ha crecido a las 40.000 personas. Alguno servicios, sin embargo, continúan resultado deficitarios, empezando por la ausencia de una guagua que conecte con el pueblo. No hay ninguna línea específica que cubra el trayecto entre Jover y Tejina, ni conexión entre la propia zona de baño y la nueva estación de guaguas de Padre Anchieta. Los visitantes deben disponer de vehículo propio o recurrir a un taxi para bajar y subir hasta Jover. Los hay incluso que acuden caminando, aprovechando por ejemplo el sendero en pendiente existente desde el barrio de Milán.

La población establecida en la zona, unas sesenta familias, reside en su mayoría en viviendas de autoconstrucción, levantadas por ellos mismos o sus antepasados. La Dirección General de Costa tiene en el punto de mira parte de estas casas, algunas de ellas con expedientes abiertos y futuro incierto. La normativa actual aboga por su demolición, ya que se encuentran muy cerca de la línea de costa, pero sus propietarios confían en que el Ayuntamiento, a través de la redacción de un nuevo Plan General de Ordenación Urbana del municipio, un proceso que ya se encuentra en marcha, sus propiedades puedan quedar regularizadas. Un objetivo ya no solo de los propios afectados, sino que también es fundamental para el futuro de la zona, pendiente de un adecentamiento de fachadas precisamente por esta limitación. En similar situación de irregularidad se hallan los escasos negocios que existen en esta parte de la costa lagunera.

El Club Náutico de Tejina

Otro de los referentes de la zona es el Club Náutico de Tejina, unas instalaciones con más de 30 años de historia, que cuentan en la actualidad con algo más de dos mil beneficiarios y un total de 585 socios. Dispone de dos piscinas, gimnasio, canchas deportiva, restaurante y unas excelentes vistas al mar. Recientemente han adquirido un solar anexo, que hace las funciones de espacio de aparcamiento.
Aunque para particularidad de Jover, sus caudalosos manantiales. El agua procedente de estos nacientes, que en un número de cuatro se hallan repartidos por todo el pueblo, abastecen a prácticamente todas las casas de la zona, cuyos inquilinos la suelen destinar a las labores de limpieza y regado, ya que su consumo humano no es recomendable. Estas aguas procedente de los manantiales son también las que surten a las duchas que existen en las piscinas, e incluso a una manguera de uso público que se encuentra muy cerca de donde descansa la imagen de la Virgen del Carmen, que los vecinos suelen utilizar para lavar sus vehículos.

La costa de Jover siempre fue un destino recurrente para los vecinos de La Laguna. / SERGIO MÉNDEZ

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Más aparcamientos, unos baños y mejoras en la piscina

Entre las demandas más repetidas por los vecinos de la zona, está la propuesta de habilitar el espacio que existe al fondo del pueblo como área de aparcamientos. También reclaman unos baños en condiciones, ya que en la actualidad solo hay uno y no precisamente en el mejor estado. Otra reivindicación popular es que se dote de una vez de una bomba de llenado a la piscina, ya que hay días que no se puede utilizar debido a esta limitación.

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